miércoles, 8 de mayo de 2013

OPINIÓN: DÍA MUNDIAL DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN


El 3 de mayo de 1993 fue proclamado el Día Mundial de la Libertad de Expresión por la Asamblea General de las Naciones Unidas, siguiendo la Recomendación de la Conferencia General de la UNESCO.
Hoy, a 22 años, los invitamos a conocer las opiniones y reflexiones de los estudiantes de 2° año de la Tecnicatura en Periodismo.
Desde este espacio, consideramos que este día es una nueva oportunidad para celebrar los principios fundamentales de la libertad de prensa y rendir homenaje a aquellos periodistas que han perdido sus vidas en el cumplimiento de su deber.




Para valorar la libertad de expresión, hay que celebrar la pluralidad.
Por Lautaro Peñaflor

El 3 de Mayo celebramos un nuevo día de la Libertad de Expresión. Se trata éste, de un aspecto de la libertad trascendental para los sujetos, individuales y colectivos. Sólo basta con repasar brevemente la historia, para entender el intenso rol que ha tenido esta prerrogativa en la historia de los pueblos: no siempre los mismos pudieron- por mecanismos directos o indirectos de censura- expresarse y comunicarse libremente.
Claro que no todas las manifestaciones de la expresión tienen que ver con el aspecto institucionalizado que implican los grandes medios de comunicación: el verdadero sentido de que seamos libres de expresarnos, tiene que ver con que no haya poderes políticos, religiosos, fácticos ni de ningún tipo, que sean capaces de acallar voces, ni de invisibilizarlas. 
Por mucho tiempo hemos creído que los medios de comunicación, concentrados en pocas manos, nos brindaban una interpretación objetiva y única de la realidad. Lo que salía en la primera tapa de los diarios, lo que se oía en los boletines informativos de la radio o lo que se debatía en los programas televisivos, tenía status cuasi sacro. Era verdad indiscutible e indiscutida.
La comunicación responsable se preocupa y se ocupa de mostrar aquellos aspectos de la realidad que a alguien le molestan. No obstante, la prensa hegemónica (muy consciente de su gran capacidad de influir en la opinión pública y generar agenda), también supo posicionarse como un elemento de poder político, y no dudó en dar tal o cual tratamiento a los acontecimientos, según la conveniencia del momento. 
Ahí, precisamente, se produce el divorcio entre la libertad de expresión, y el enorme poderío de los medios de comunicación (llamados, incluso, “el cuarto poder del Estado”, por su rol de contralor y de exigencia constante): cuando se confunden “expresión” y “comunicación” con “empresas mediáticas”, se pierde de vista que los objetivos de uno y de otro son muy distintos e- incluso- irreconciliables.
Mientras los auténticos comunicadores buscan reflejar su visión de la realidad, sin perder de vista que es completamente parcial, dotándola por ello de argumentos válidos y sólidos, y estando siempre dispuestos al debate y el intercambio; las empresas mediáticas buscan obtener ganancias, pues no escapan a la lógica de cualquier empresario, de cualquier rubro. Produzcan tecnología, comestibles, ropa o productos culturales, las empresas buscan ganar dinero. Está en su misma naturaleza.
Cuando se confunden estos términos, y no somos capaces de ver que las aplanadoras mediáticas imponen sus puntos de vista conforme a sus intereses sectoriales (por dominar el mercado de la comunicación, llegando de múltiples formas a los hogares) no vemos que, para que unos pocos alcen su voz, las grandes mayorías quedan calladas, quietas, invisibles. 
Claro que es necesario diferenciar, también “periodistas” de “empresas mediáticas”. Los primeros, son trabajadores a los que las segundas les dan empleo. No toman decisiones, ni obtienen rentas extraordinarias de su trabajo.
En comprender estos puntos, radica el poder de la expresión: en un mundo en el que la tecnología brinda cada vez más y más alternativas de comunicación, el grito de la realidad que nos molesta, debe ser tan fuerte, que pueda oírse aún sin contar con una estructura mediática de avanzada. 
Para valorar la libertad de expresión, hay que celebrar la pluralidad. No debe buscarse la imposición de “verdades” únicas. La realidad es amplia, es plural, es discutible, y se relaciona profundamente con los pueblos. 
Esto nos impone un doble desafío: para todos los ciudadanos, aprovecharla al máximo. Y para los comunicadores, cumplir nuestra función de mediación, interpretación y difusión de aspectos de la realidad, sin separarnos de los intereses populares, ni ser funcionales a afanes de lucro o poder, que lejos están de representarnos. Caso contrario, la misión no está cumplida.



Pensar, escuchar y decir, he aquí la cuestión
Por Federico Houbey

El 3 de mayo se conmemora el 23 aniversario de la Libertad de Expresión en Argentina, fecha tomada por la Declaración de Windhoek sobre la libertad de ejercicio periodístico, en 1993. Y precisamente a ello remitiré, a las libertades de los periodistas en su ejercicio, en esta era tan global y mediatizada, en el cual el peso de la palabra se mantiene firme y hace temblar corporaciones.
Es que las libertades que se han buscado desde siempre, y ahora pareciera que se manejan por los grandes medios, como robots en una línea de ensamblaje; ya nadie opina desde uno mismo, sino desde el lugar a quien representa. Una contradicción enorme, ya que los grandes medios tienen sus oradores que supuestamente, pretenden difundir y defender la libertad de expresión, si son ellos mismos los que ponen las pautas de comunicación, encajonando a sus periodistas a decir un coctel de palabras pre armado; está más que claro que no es así, porque los periodistas y comunicadores sociales no pueden ni tienen la libertad que tanto se anhela. Cuando hablan el trasfondo es que son grabadoras repitiendo un mensaje. Se anula la capacidad de opinar y por ende las libertades. 
Remontándonos un poco en la historia, Karl Marx usó, entre tantas teorías y frases, el de alienación. Yo lo pondría aquí sobre el tapete y dejar en claro, ¿qué puede sentir un obrero del oficio periodístico, si cuando esboza sobre el papel las palabras son de otros y no de él o ella? ¿Dónde se puede encontrar esa libertad de expresión? En ningún lado, porque ya las reglas las marca el mercado. Ha perdido ese hombre toda capacidad crítica y de raciocinio, es solo uno más que debe trabajar para que diga lo que tiene que decir. Y eso está mal, muy mal, porque significa una sola cosa, y es que la libertad de expresión no es compatible con lo laboral, algo fundamental y elemental en la vida del hombre.
Actualmente la autocensura va prevaleciendo, nos callamos cuanto sea necesario para que nadie escuche lo que se piensa, porque es más fácil repetir que crear. Además, cualquier periodista dirá “a mi total me pagan”. Y allí todo criterio pierde: cuando las palabras e ideas se utilizan y valorizan monetariamente. No se puede hacer nada con eso, y entre tanto sigan habiendo grupos mediáticos monopólicos, que quieran infundir su verdad de la realidad, no habrá manera de desacuñar esa idea de que las libertades de expresión tiene precio, cuando en realidad tienen o deberían tener mas valor.
Y hablando de censura, algunos costos son más elevados que otros, se comienza con la autocensura, luego con la censura, puede continuar con el ataque a la honestidad y credibilidad a esa persona (cuestión que es por demás contradictorio a la libertad de expresión) y algunas veces, la palabras cuestan la mismísima vida. Y no necesariamente es una regla esta, ya que se puede disponer de la última en la medida que sea “necesario”. El mundo se ha transformado para que el que piense distinto merezca perecer de este mundo.
Cuando hoy en el mundo las cosas cambian y se discuten, es gracias a que dos personas pudieron opinar y disentir uno del otro. Y el periodismo juega un papel por demás importante: nunca ha estado tan en tela de juicio. Los medios ya no hablan de las noticias, hablan de ellos mismos, porque se la ha podido discutir esa realidad impuesta, y si no fuera por la libertad de expresión, esta nota no existiría. En otros tiempos la discusión era reconocer que cosa era verdad o no, ya hoy se discute el rol que tiene ese medio. Las sociedades, no todas, han comenzado a discutir por el medio que los representa o los confronta. El cuarto poder está viendo con creces sus siembras. Por un lado bien, ya que se puede debatir acerca de tal cosa, pero por el otro también se nota un orden que trata de ser imperante y quiere mostrarnos el camino “correcto”.
En Argentina la libertad de expresión se puso en la órbita de la gente y algunos dicen que hay censuras y trabas, que no pueden opinar de lo que quieren por distintos motivos. Del otro lado (si es que lo hay) se visualiza un panorama más abierto y más alentador, en el cual las censuras no existen o no del modo que se la presentan, o sea absoluta. Y es aquí hablar de censura en el país en plena democracia pueda sonar irrisorio, mas sabiendo los modus operandi de la última dictadura militar, por ejemplo. Y si bien coincido en que no hay una censura absoluta, en el cual se callen y tapen todas las voces, pienso que los actos de censura que sucedieron y suceden, son y deben ser de total importancia para el Estado, porque lo dice la constitución, lo avalan organismos internacionales y porque sinceramente sin libertad de expresión el hombre seria hombre por la mitad, sus derechos se caerían, no habría sustento de decir que todo hombre es libre en el mundo cuando ese mismo no puede expresar sus sentimientos, sus creencias, su verdad.
Por esto y mucho más, la libertad de expresión es un derecho fundamental para el hombre que quiera habitar, valga la redundancia, un mundo en libertad. No es un día para nada menor, ya que es parte nuestro más de lo que se cree. 3 de mayo, optemos por recordar quienes han pagado esos costos de pensar, para que uno pueda saber más.



“Libertad” de prensa
Por Adriàn Guber

Hace 23 años de la proclamación de la ONU que enunciaba los derechos al libre tránsito de información y opiniones: La libertad de prensa, característica esencial para el hombre en su búsqueda del desarrollo en sociedad.
Son derechos que afirman la búsqueda del pluralismo, la vida en democracia y la justicia para las naciones del mundo. Argentina goza de esta libertad, esa que tuvo años de oscuridad durante los procesos militares y hoy en día, aun en democracia, se hacen permeables abusos.
La organización internacional Freedom House, encargada de hacer un seguimiento de las diferentes formas de comunicarse de los países libres del mundo y velar por la libertad de prensa, calificó a la Argentina como “parcialmente libre” por sus choques con los medios más populares a través de aprietes y manejo arbitrario del presupuesto para la pauta oficial.
La fragmentación de los medios oficialistas y anti oficialista fue una guerra sin cuartel durante la presidencia de Néstor y Cristina.
No hacía falta ver estudios de ninguna organización, simplemente con prender el televisor en un canal de noticias nacional se hacía evidente la famosa “grieta” de pros y antis intentando promover uno de los dos bandos.
Los gobiernos electos no son los únicos interesados en contar un relato, los grupos económicos de poder han metido mano en favor de sus intereses.
Lo que han logrado es que los espectadores/oyentes/lectores dejen de creer en ese contrato implícito que había entre la prensa y los ciudadanos, de creer en lo que se dice en los medios de comunicación es real, hoy se duda de todo, ninguna información se da por sentado su certeza por la gran cantidad de decepciones que tuvimos de los encargados de hacerse eco de las libertades que este día conmemora.
EL actual gobierno de Mauricio Macri cuenta con un blindaje mediático, la información que es emitida por los medios evade los puntos negativos de la gestión y la toma de decisiones que menos agradan a los argentinos.
Torciendo las reglas el día de la Libertad de Prensa es un espejismo, una media verdad.
LIBERTAD es la capacidad de la conciencia para pensar y obrar según la propia voluntad de la persona pero en sujeción a un orden o regulación más elevado, el dinero, el interés propio lo tristemente típico.


Ya no hablemos sin saber
Por Agostina Pitton

Desde la recuperación de la democracia, la libertad de expresión fue creciendo de a poco, recobrando la confianza tímidamente de volver a hablar sin miedo de lo que uno siente y piensa sobre el mundo. Pero cada día que pasa, de la actualidad en el hoy mismo, acrecienta un mal concepto de lo que llamamos derecho, promoviendo que cada vez más se hable, pero poco se diga de verdad.
Habiendo atravesado un proceso de dictadura en los años ‘70, los argentinos vivieron una etapa de miedo y restricción, ya que quienes hablaron, fueron callados. El pensamiento diferente, las distintas líneas de acción para ser escuchados, para lograr el pensamiento, no era aceptado en la época. Pero con el advenimiento de la democracia, este escenario se dio vuelta. No porque enseguida hubiesen gritado todos, sino porque, en cambio, a medida que pasó el tiempo, la gente se fue dando cuenta que ya no podía ser juzgada de aquella manera, porque a fin de cuentas, se transformó en la palabra propia contra la del otro. 
No sé cuándo sucedió, pero la masificación de los medios le hizo un giro a este hecho, permitiendo que quien quisiera tuviera esa voz para ser escuchada por muchos. Pero esta capacidad es poco productiva si todos podemos tener ese lugar, sin vergüenza ni precaución de considerar si se sabe de algo o si estamos siendo meramente subjetivos. Hay temas para debatir, pero las opiniones pegan, y fuerte. 
Más allá que uno quiera libremente expresar su postura sobre hechos o pensamientos importantes, no siempre es bueno que haya tantas voces opinando. La información se tergiversa, y en estos tiempos, participan todos los medios, de todos los tópicos, sobre cuestiones que son más relevantes que cubrir una simple programación del día. Hay debates de gran importancia que al ser tratados con tanta desfachatez, por más buenas intenciones que tenga quien opine, se van de contexto, al ser encarados por alguien no especializado en el tema, que termina influenciando de manera errada y generando un efecto dominó en la gente que muchas veces resulta negativo para el esclarecimiento de las cosas, o para lograr una mirada más optimista que busque salir de las crisis sociales que provoca la sobreinformación.
A fin de cuentas, si se trata de libertad de expresión, debemos remitirnos a lo que desde un principio defendió este derecho: a opinar con la libertad de no ser callado por pensar diferente. Pero con la responsabilidad y el criterio de saber que las voces llevan consigo una fuerte carga capaz de influir a quien lo escucha, y por tanto tener conciencia y pensar dos veces un mensaje antes de opinar como simple reacción. La sociedad la formamos entre todos, y las voces y libertades cobran un rol principal para cambiar la realidad si las practicamos con conciencia. Dejemos de hablar para ser alguien por un rato y pretendamos usar esta expresión para realmente hacer del mensaje un todo que construya. 


Digno de ser defendido
Por Abigail Biragnet

El 3 de mayo de cada año se celebra el derecho a la libertad de expresión que tenemos como ciudadanos de nuestro país. Hoy, nos encontramos en un momento de la historia en el que parece haberse perdido, de alguna manera, o solo es derecho para unos pocos, cuando no debería ser así. 
Nos encontramos con un nuevo gobierno, el que no permite siquiera la libertad de pensamiento, mucho menos la de expresión. Después de muchos años de escuchar como a la presidenta del país se la calificaba con adjetivos irreproducibles, como un periodista solo hablo durante años de, a veces inventos, de los representantes políticos del país y sus entornos, como programas e incluso canales han dicho y hecho de su pensamiento lo que quisieron, como así debe ser, por ser un derecho, venimos hoy a encontrarnos con una realidad completa y tristemente diferente. El gobierno de turno, ha adquirido medidas de, sin dudas, censura. Se han echado periodistas, incluso hasta han dejado de existir programas de televisión y radio. Hoy en día, la agenda pública son buenas noticias del gobierno, o malas del anterior. 
Un día como hoy, es imposible hacer ojos ciegos a la situación en la que vivimos, como futuros comunicadores sociales debería preocuparnos, quizá mañana seamos nosotros los callados. El hacernos cargo y defender nuestros derechos, simplemente por ser ciudadanos, es el comienzo sea cual sea nuestra postura política y nuestro pensamiento. Al igual que la vida, el trabajo y la vivienda, el expresarse libremente es un derecho establecido por la ley máxima de Argentina, y como tal merece ser defendido. 
De decir lo que pensamos y sentimos sin que nadie se crea con el poder de callar nuestras palabras se trata. Depende de nosotros que dejemos que ese poder exista, el que se lleve por delante nuestros derechos.

Sensaciones compartidas
“3 de Mayo Día mundial de la Libertad de Expresión”
Por Rocío Díaz

La UNESCO cada 3 de Mayo invita a todos los países miembros a reflexionar sobre la libertad de prensa. Cada año se conmemora rindiendo tributo a los numerosos periodistas alrededor de todo el mundo que por su decisión profesional ponen en peligro sus vidas en el esfuerzo de informar a sus sociedades y de promover el libre flujo de la información.
En esta fecha no solo se conmemora el valor de los profesionales sino también de la gente que con sus comunicados aportan información o solo opiniones de lo que ellos creen necesarias para poder definir sus posiciones ideológicas. Con el acceso a internet en casi todo el mundo son millones de personas las que son libres de exponer su pensamiento, esto se ve reflejado alrededor de las redes sociales que les permite que sus mensajes alcancen a donde ellos quieran llegar, desde ciudades aledañas hasta otros países.
El alcance de la palabra de un individuo se hace mundial, cuando sube sus opiniones a la “nube” se viraliza tan rápido como los demás estén interesados en hacerlo público, todos son autores y tienen la posibilidad de expresarse por sus propios medios, tanto en las redes sociales como en las personas que deciden colgar videos en youtube, o en otras plataformas, también están las plataformas de radios digitales que a la fecha están inmersas en el mundo de los cibernautas, ya que te permite escuchar las noticias de medios formados hace años o de profesionales, o no, que solamente tienen un modo de pensar distinto a los medios actuales y se asemejan más al pensamiento de la gente. Cada individuo inmerso en el mundo cibernético posee sus propios seguidores y como es una medio gratuito el cual solo debe contar con una buena conexión a la red, se hace mucho más fácil expresar todo lo que pensamos.
Cuando hablamos de la libertad de expresión no solo hablamos de poder decir lo que nos parece sino también de poder exponerle al mundo lo que nosotros creemos, lo que nosotros opinamos, por eso ellos también son libres de leernos o de escucharnos.


La búsqueda del equilibrio
Por Claudio Bosco


Los medios de comunicación no buscan acceder al poder, lo que sí desean es influenciar sobre la opinión pública en pos de diversos intereses. 

Luego de la Resolución 125, se desató en Argentina una guerra mediática como nunca antes, entre los antes amigos, el Grupo Clarín por un lado y el Gobierno por otro. A partir de ese momento ambos lados se atacaron mediáticamente de la forma más ruin. Indudablemente, las caras más visibles de uno de los bandos es Jorge Lanata y por el otro está el excelentísimo relator de fútbol Víctor Hugo Morales pero que (a mi humilde juicio) defiende lo indefendible. 
Lanata (quién debería y en mucho cambiar su manera de hablar) cuenta con el apoyo total de uno de los grupos más poderosos de los medios de comunicación (Clarín); no me cabe la menor duda de que la red de informantes que tiene es vasta y por sobre todo muy profesional. 
Realmente desconozco porque Víctor Hugo defiende al oficialismo, lo único a lo que le encuentro razón es al móvil económico. 
Por suerte ambos bandos en general se han tirado con munición gruesa y al menos públicamente no han sido censurados. Esto le hace bien a la democracia, salvo que el estilo del gobierno y sus defensores mediáticos no es el que más me gusta. De tener que aconsejar a alguien sobre cómo los funcionarios públicos se deben expresar hacia la sociedad, le diría que no tome el ejemplo de los voceros oficiales ni de algunos de los periodistas que lo defienden. Esa manera de ser no conduce al profesionalismo de nuestro trabajo. TATATA Morales hasta el momento en que se puso la camiseta de defensor del FpV era uno de mis preferidos, ahora no lo es. Los mejores periodistas son aquellos que si bien no pueden ser totalmente objetivos, ya que como sabemos lo único objetivo es el hecho que produce la noticia, buscan ser lo más equilibrados posible a la hora de emitir su opinión sobre temas que afectan a toda la sociedad argentina, ya que de una manera u otra su sentir tiene un peso importantísimo sobre la definición de hacia adónde queremos que nuestro país avance.


Desmonopolizar la libertad de expresión
Por Melisa Ruppel 

El 3 de Mayo de 1993, la UNESCO declaró el Día Mundial de la Libertad de Expresión o Prensa.
En estos días, donde el pensar y el decir se debate, de qué lado estas parado en lo referente en asuntos políticos, si lo que pensás toma estado público rápidamente, por estar en el aire en ese momento, ya hay que preocuparse por la seguridad, por no perder el puesto de trabajo. Esto no tendría que suceder, cuando la prensa es libre, independiente y plural, ya que vivimos en un estado democrático.
Se toman otras cuestiones, económicas y personales, y el estado amordaza al periodista con dinero. Ya no se respeta esta libertad y se condiciona al periodista a decir todo lo oficial, y a no mirar más allá de la realidad que se vive todos los días, los problemas más relevantes que sufre toda una sociedad.
La comunicación y los medios entran en la decadencia informativa y lamentablemente ese periodista, en la mirada exterior, pierde credibilidad.
La crítica o el Periodismo de Investigación se ven en peligro, en cierto modo, según a qué y a quién se critique o investigue y esto me parece una falta de respeto hacia el periodista que trabaja de eso, porque en definitiva, además de ser un arte, es un oficio como cualquier otro.
Si se quiere prosperar en este campo de la comunicación, arte y oficio, y así avanzar hacia otros niveles que se quieran alcanzar en lo profesional y personal, hay que desmonopolizar a ciertos entes que por su beneficio propio, se amordazan y no hacen periodismo de verdad, y darle paso a periodistas que sí quieran progresar pero por el buen camino, el de la verdad y darle valor a la palabra de cada ciudadano.

“Libertad de expresión”: base de las demás libertades.
Por Josefina Aguilera 

El Día Mundial de la Libertad de Prensa surgió en la Conferencia General de la UNESCO para reconocer que una prensa libre, pluralista e independiente es esencial en toda sociedad democrática. En diciembre de 1993, los Estados miembros de la UNESCO decidieron que el 3 de mayo se proclamara el Día Mundial de la Libertad de Prensa para rendir homenaje a quienes se sacrifican y muchas veces mueren, por la libertad de prensa. 
Reflexionar sobre la libertad de expresión y los diversos tópicos que atañen a los temas del “periodismo, la información y la comunicación”.
Los periodistas debemos buscar y decir la verdad, porque somos la voz de los millones que no tienen voz. 
La experiencia de nuestras democracias es que la información es poder. Los ciudadanos necesitan noticias verídicas, oportunas e independientes, de las que puedan confiarse. De igual manera, las requieren los negocios y los mercados. Y también los Gobiernos. La libertad de prensa mantiene a las sociedades y a las economías vibrantes, dinámicas y saludables. Cuando se corta el flujo libre de noticias y de información, las persona sufren Las sociedades padecen. Las economías resisten. 
En el Día Mundial de la Libertad de Prensa, en nuestro país después de más de 30 años de Democracia, es uno de los más grandes logros del proceso de transformación, es lo que simbolizó y significa, el aporte que tiene que ver con el triunfo de la política y vivir en un Estado de derecho, a pesar de que existe un compromiso global para proteger el derecho a la libertad de opinión y de expresión, de conformidad con la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.
Aún así, en demasiados lugares del mundo hay gobiernos que intentan censurar a los medios y a los periodistas, directa o indirectamente. Dejan de informar libremente. Reducen el tono de sus informes. Omiten detalles. Sus redactores vacilan a la hora de imprimir las historias. El temor reemplaza a la verdad. 
Rendimos homenaje especial a aquellos valientes periodistas, blogueros y ciudadanos que han sacrificado su vida, su salud o su libertad para que otros supieran la verdad. Honramos el papel que desempeñan los medios libres e independientes en la creación de la sociedad informada, libre y sana.



Se escuchan pluralidad de voces
Por Florencia Coradeghini

El 3 de mayo de 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el Día Mundial de la Libertad de Prensa. En este día reconocemos las libertades que tienen, hoy, nuestros periodistas, de poder decir o publicar una opinión sobre cualquier tema ya sea político, económico, cultural... Hoy podemos expresarnos sin que nadie nos censure. 
A lo largo de todos estos años se han notado los cambios que trajo esta libertad, en todos los medios, tanto en la televisión como en radio y gráfica. Este día está hecho para defender los derechos de los medios de comunicación, así como también lo hace la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. 
Hace muchos años era imposible llegar a dar una opinión sobre algún tema importante para la sociedad, ya que inmediatamente se censuraba o se cerraba el medio, como ocurrió en los golpes de estado de nuestro país. Actualmente, podemos escuchar una pluralidad de voces sobre determinado tema, se oye un pensar distinto. Ya no se siente tanto el miedo de decir lo que uno piensa, al ver que muchos ya rompieron esa barrera.
Hoy, cualquier periodista, puede ser neutral o no, cada uno opina sabiendo hasta qué punto o límite puede llegar su opinión, haciéndose responsable de ello. Eso queda en la conciencia del comunicador. Además, no hay que dejar de mencionar a todos los comunicadores que mucho antes de esta libertad ya se arriesgaban ante cualquier consecuencia y crítica.
Cada medio de comunicación demuestra cuál es su pensamiento, colocándose a la crítica de todos. Pero a pesar de esto, no hay que olvidar que ellos son los comunicadores de los hechos que ocurren en nuestro alrededor, y que en este día se conmemora la libertad de poder expresarse. Este es un derecho fundamental que tiene este oficio de comunicar. 

Concientización de la Libertad de Expresión.
Micaela Tamames.

El 3 de mayo se celebró el Día Mundial de la Libertad de Expresión. Derecho de expresar o difundir sin problema alguno las opiniones. 
Para poder valorar bien este día y saber que significa, hay que desandar por la oscura parte de la historia argentina, la dictadura.
El silencio era amigo obligatorio de todos, ya que el estado impuesto, lo había determinado así. Nadie podía levantar la voz oponiéndose. 
Los medios fueron los primeros privados de su libertad de expresión. Algunos no solo aceptaron, sino que festejaron esa manera de reorganizar el país. Además el Estado los utilizó como difusores de una realidad opuesta a la que se vivía. Por otro lado, estaban los opositores, que apenas su ideología se hacía pública, tenían un 1% de llegar vivos al fin de semana. Eran perseguidos, detenidos, acribillados y torturados. Otros, se encontraban con la oportunidad de salir del país, para mantenerse con vida.
En el mundo del periódico, la cuestión no era diferente. Diarios que hoy están en vigencia, como La Nueva Provincia, Clarín, y La Nación, fueron cómplices de la dictadura. ¿Por qué hasta el momento Clarín y La Nación no fueron juzgados? Es otro tema.
Teniendo en cuenta lo anterior, y que desde el 76 al 83 se vivieron tiempos de censura, debemos apreciar y respetar de la manera que corresponde la restitución de este privilegio. Es un compromiso asegurar el ejercicio pleno de este derecho constitucional. 
Hoy, más allá de la existencia de varios medios de comunicación, nos encontramos con una puerta de acceso a las redes sociales, que si bien nos ayudan a entablar conexión con gente del resto del mundo, también dan lugar a la publicación y al compartimiento de las ideologías, opiniones, argumentos, y de cualquier tipo de manifestación sin la limitación de ningún estado o persona. 
Hay que recordar que en compañía de toda declaración debe existir un buen argumento, que permita la certeza de una buena expresión justificada. 


Está en nosotros
Giuliana Arrieta

El 3 de mayo de 1993 fue proclamado como el Día Mundial de la Libertad de Prensa por la Asamblea General de las Naciones Unidas, siguiendo la recomendación adoptada durante la 26ª sesión de la Conferencia General de la UNESCO en una resolución de 1991 sobre la «Promoción de la libertad de prensa en el mundo» que había reconocido que una prensa libre, pluralista e independiente era un componente esencial de toda sociedad democrática y un derecho humano fundamental.
Si es un “componente esencial de toda sociedad democrática”, como lo es el pueblo argentino, en teoría, y un derecho fundamental, el cual nos es ­“atribuido” según la Constitución Nacional, ¿cómo se justifica la tapada de boca que se repite desde ya hace tiempo, por parte del actual gobierno a aquellos que en contraposición o disconformidad a sus formas e ideales, expresan su parecer?
En numerosas oportunidades se afirma y celebra con fervor, que ya hace un largo período de tiempo, el ciudadano argentino y los medios de comunicación tienen derecho a expresarse y realizar su labor en forma independiente, siendo los mismos, lazos fundamentales para informar y fomentar el intercambio de ideas y opiniones, pero no hay certeza de que así se esté dando.
Continuamente nos remontamos a las dictaduras militares por las que ha atravesado el país, habiéndose cumplido ya, 30 años de la última, y volviéndose imposible no recordar la inmensa cantidad de flagelos y golpes que sufrió el pueblo argentino, retrocediendo a aquellas grandes censuras que arrastró a aquella difícil e injusta caída de los medios de comunicación social. A pesar de tal represión, muchos se atrevieron a enfrentar tales represarías, pero no a todos les resultó solo una lucha por sus derechos, sino que muchos en dicha travesía de pelear por lo que les correspondía, perdieron sus vidas.
Tal es así, ¿estamos muy lejos de ello hoy?, a ver, no necesariamente se ha llegado a casos en los que se ha perdido la vida actualmente por defender los derechos de expresión, pero… que tal remontarnos al no muy lejano episodio que transcurrió en la conferencia de prensa de la presidente Cristina Fernández con su par Michelle Bachelet, en donde a partir de una pregunta de una de las periodistas del grupo Clarín (Natasha Niebieskikwiat), se sumergió tal encuentro en un juego y cruce de idas y vueltas, de esquives e intentos por parte de Fernández de querer dar cátedra de periodismo a Niebieskikwiat, por el simple hecho de querer obtener una respuesta sobre los intentos que el gobierno, mediante La Cámpora, tuvo de correr a la empresa Lan de Aeroparque.
La frutilla del postre fue el cierre de la conferencia, donde el ministro de Economía Axel Kicillof se acercó a la periodista y le dijo "¡Sos muy anti argentina!”, agarrándose con las manos la cabeza, yéndose y gritándole a otros, "¿Por qué son tan anti argentinos? ¿Por qué es tan anti argentina?". ¿No fue acaso denigrada e insultada de algún modo la misma?, por el simple hecho de trabajar para un medio opositor al gobierno de turno, ¿es aceptable que deba atravesar por tal situación? 
Con acontecimientos como este y muchos más se da la pauta de que no se estaría dando en su totalidad el “derecho”, la libertad plena de la expresión en la Argentina. Queda en nosotros si vamos a continuar permitiendo que se nos tape la boca y que realmente podamos celebrar y con total razón, los principios fundamentales de la libertad de prensa; evaluar la situación de la libertad de la misma en el mundo; defender los medios de comunicación de los atentados contra su independencia y rendir homenaje a los periodistas que han perdido la vidas en el cumplimiento de su deber.



Voces Libres en Argentina
Fernando Ahumada

Desde hace 30 años que en Argentina se respira democracia y hasta la asunción del presidente Raúl Ricardo Alfonsín los medios se veían hostigados y censurados por oficinas de censura del Estado. Hasta los medios alineados al gobierno eran supervisados y después del proceso de inspección, se podía publicar una nota.
Gracias a Dios, hoy los medios son capaces de decir lo que piensan dentro del marco de respeto. algunos con comentarios "ácidos" y otros como los famosos títulos de "Crónica". muchos son los medios que salen a difundir sus puntos de vista. La TV Pública y Canal 13 son opuestos, pero ambos son ejemplo de que pueden exponer su postura y que la libertad de prensa existe, aunque cargada de subjetividad.
Diarios, revistas, canales de tv y radios son formadores de opiniones o por lo menos orientan y reafirman pensamientos e ideologías, por lo cual hoy hablar de libertad de prensa es reafirmar la democracia. Opinar a partir de lo que las convicciones personales dictan, es un sueño por el cual varios comunicadores pelearon desde la creación de los medios de comunicación masivos.
Con el apoyo y auspicio de las Naciones Unidas y la Unesco, ese esfuerzo de muchos se materializó en el Día Mundial de la Libertad de Prensa, celebrada cada 3 de mayo desde hace 21 años. Este día celebra y recuerda que también en nuestro país las voces, los dichos, las expresiones y manifestaciones son libres.
Hoy en Argentina hay que celebrar que se puede decir lo que un piensa, aunque algunos señalan con el dedo acusador a alguien que impone su punto de vista, no es como en otros países del mundo donde periodistas y la sociedad en general, es llevada a la justicia es encarcelada por opinar o manifestarse libremente, como es el caso de Venezuela que periodistas son expuestos por estar en las antípodas del gobierno del Presidente Nicolás Maduro.


Qué festejamos este día  
Por Oscar Fioroni
 
La Conferencia General invitó al Director General de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), a que transmitiera en la Asamblea General el deseo expresado por los Estados miembros de la UNESCO de que el 3 de mayo se proclamara "Día Internacional de la Libertad de Prensa". Así, la declaración fue aprobada en 1991.
El 20 de diciembre de 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas, por recomendación del Consejo Económico y Social, reconoció el día 3 de mayo como “Día Mundial de la Libertad de Prensa” (decisión 48/432).
Ante todo es importante recordar ¿Qué es la libertad de expresión? Es uno de los principales derechos humanos que les permite a las personas manifestar sus ideas y opiniones, defender y promocionar el respeto de sus derechos y denunciarlos frente a situaciones de injusticias. También hay que recordar, que durante toda la historia han existidos gobiernos autoritarios o dictaduras que han intentado impedir la libre expresión mediante el uso de la violencia, la amenaza o la prohibición de opinar, con el cierre de diarios y radios.
No obstante, hoy al haber más medios de comunicación, como los diarios, la televisión, las revistas, los libros, la radio e Internet ha favorecido a la libertad de expresarse, donde las personas pueden manifestar lo que deseen y cuando lo deseen siempre y cuando se respeten los límites y no se llegue al insulto o falta de respeto hacia el otro.
La libertad de expresión ayuda a fortalecer la libertad, consolida la vida democrática de un país. Los medios de comunicación son una vía más de expresión.
Además, es un día para evaluar que tan independiente son los medios de comunicación y quienes trabajan en ellos en todo el mundo; asimismo, rendir un homenaje a aquellos periodistas que han perdido sus vidas en el ejercicio de esta profesión, tratando de mantener viva la libertad de expresión, no sólo por hacerlos callar sino también por mostrar una imagen.
“Cuando se descubrió que la información era un negocio, la verdad dejó de ser importante” Ryszard Kapuściński.

Un mundo con poca tolerancia

Por Melina Marchese

Hoy se viven momentos de grandes cambios, las voces se hacen escuchar cada día más, pero el esfuerzo no parece ser suficiente. Pareciera que muchas de las represiones habían quedado en el olvido y que la libertad estaba tomando un mejor rumbo.
Pero los hechos nos han demostrado todo lo contrario y pareciera que en estos últimos años se han incrementado las represalias y la poca tolerancia hacia las personas que quieren expresarse libremente.
Ahora, durante este período de transiciones, en el que se debe hacer valer la voz, y responder a las exigencias que nos marcan los tiempos de hoy, según la Organización Foro de la Libertad, los sistemas jurídicos, y la sociedad en general, reconocen límites a la libertad de expresión, en particular cuando entra en conflicto con otros valores o derechos. Limitaciones que pueden ocurrir a través de la sanción legal o la desaprobación social.
En todas partes del mundo todavía hay muchas personas que son acosadas y encarceladas por ejercer su derecho a la libertad de expresión. Y sin libertad de la palabra, sin la capacidad para hacerse oír, es muy difícil defender los demás derechos humanos.
Miles de activistas, periodistas, manifestantes pacíficos, sindicalistas, miembros de minorías religiosas o étnicas, etc., siguen siendo perseguidos, amenazados, encarcelados, torturados o asesinados por el mero hecho de disentir. Según los datos de Amnistía Internacional, se produjeron en los últimos tiempos ataques contra la libertad de expresión, en al menos 89 países. En otros lugares está represión ha aumentado de manera inhumana, como se ha podido apreciar en las revueltas en Oriente Medio y el norte de África, donde a pesar del riesgo, miles de personas no han aceptado ser silenciadas
A pesar de ello, Internet se usa cada día más para levantar la voz contra el poder y para ejercer presión por un mayor respeto a los derechos humanos. Se está librando una batalla crucial por el control del acceso a la información, los medios de comunicación y la tecnología de redes, mientras tanto, las redes sociales alimentan un nuevo activismo que los Gobiernos luchan por controlar.



Expresión sin ataduras
Por Alex Lagos
 
El sábado 3 de mayo, se conmemoró el Día Mundial de la Libertad de Expresión. Hecho por el cual, se relaciona con la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual en la Argentina, aprobado el pasado 10 de octubre de 2009, en reemplazo de la Ley de Radiodifusión 22.285.
Caer o no caer en la mediatización de las señales no parece lo apropiado, y más explícitamente, sobre el recuerdo de la expresión. Las burdas y típicas tapadas de boca que se realizan en algunos medios y en extremos casos por acontecimientos sensibles, dejan caer un poco la importancia de la credibilidad. Hasta el punto de querer omitir por decisión propia.
La suerte, de que no ocurre siempre ni en toda la programación. Pero la decisión de la bajada que se realiza pone en acción sumisa a sus trabajadores, como sus periodistas, operadores y en habitual de los casos, los productores. Además, no permite la exposición de otro tema referido al ya tapado.
Cuestiones y ejemplos existen muchos, uno de ellos del último tiempo, fue la violencia de género que realizó un futbolista a su mujer en la vía pública. ¿Con qué sentido se trata de omitir los detalles del hecho, y no conforme con eso, opinar de la detención del deportista? ¿De qué sirve callar ante los problemas presentados y dejar que el mundo fluya, como si lo que ocurriera no influyera en los medios?
Los actos de un partido político o la muestra de lavar una imagen manchada de un personaje célebre de Bahía Blanca, parecen ser más trascendentales que un acontecimiento del ambiente vinculado a la violencia doméstica trasladada a la calle. O peor aún, la fuerte difusión de una marcha frente al Juzgado Federal N°2.
Si vamos a la inmediatez, no tendría valor alguno éste último por sobre el agravio de una persona que estaba alcoholizada, dictado por el informe policial, y reconocida en el entorno del fútbol. ¿Es necesario crear una realidad que pocos quieren ver? La expresión sigue en tono del juego, pero la libertad que tiene la expresión que cada uno tiene con el micrófono o la tinta, son cuestiones que no deben perderse. Son la fundamentación de la profesión.
Con esto, se refuta esa hermosa frase de George Orwell: “Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques, todo lo demás, es relaciones públicas”.




Un mundo sin filtros
Por Ricardo A. Aramayo.
 
La radio, los diarios, la televisión y en la actualidad con la revolución informática, Internet, son medios indispensables para informar y expresar las opiniones de cada ciudadano. El Día Mundial de la Libertad de Prensa se celebra el 3 de mayo en todo el mundo. Es una oportunidad para celebrar los principios primordiales de la libertad, defender los medios de comunicación de los atentados contra la independencia.
El artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos declara: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".
Los medios de comunicación son un elemento fundamental para el buen ejercicio de los derechos que los individuos de una sociedad poseen para manifestar las opiniones públicas. Pasó más de 30 años desde la última dictadura militar en la que dicha libertad estaba censurada. Radios, y canales de televisión solo podían transmitir un determinado contenido, la comunidad solo escuchaba y se enteraba solo de lo que el Estado pretendía, tenían prohibido salir de lo acordado. Solo algunas radios tenían el atrevimiento de manifestar la realidad, sin embargo, muchas quedaron en la historia. Con el fin del gobierno militar, los medios volvieron a expresarse sin miedo a la represión. El pueblo volvió a escuchar las voces que reflejaba la realidad. Esto permitió que la sociedad, los chicos, jóvenes y adultos puedan decir sus ideas libremente sin la necesidad de preocuparse por las limitaciones que antes el gobierno militar generaba y muchos no se animaban a dar a conocer públicamente sus ideales de ningún aspecto que le pareciera incorrecto.
En este día tan especial es importante recordar a muchos de los comunicadores que dieron la vida para poder informar grandes acontecimientos que le costaron la vida en cumplimiento del deber. Es un día de apoyo a los medios de comunicación que son el objetivo de ataques y restricciones que van en contra de su libertad de prensa. La información pública es un bien público, y el Gobierno debe ser su guardián. Por lo tanto, debe prever que ésta sea de acceso fácil e inmediato, incluso a través de las redes sociales, la telefonía móvil o Internet.



Hacer valer el derecho de expresar.
Por Yanina García
 
Todos los 3 de mayo se conmemora el Día Internacional de Libertad de Expresión o Libertad de Prensa, fecha proclamada por la Asamblea General de la ONU en 1993, por la iniciativa de los países que pertenecen a la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). Esto se debe en reconocimiento de que una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática. Desde hace ya 21 años, ese día se recuerda lo importante que es expresarse y dar a conocer sus ideales. Pero fundamentalmente, es un derecho que hay que defender todos los días, porque es esencial para la formación de la democracia y elemento eficaz para el diálogo transparente, sobre todo, una convivencia para un debate con múltiples y diversas opiniones.
Hoy en día, la libertad de prensa está amenazada en diferentes puntos del mundo. Se ve reflejada en los países donde existen conflictos sociales, como por ejemplo Venezuela, España, Siria, entre otros. En esos países, la prensa sufre de ciertas restricciones y manipulaciones, y la información que se brinda tiene un cierto límite. En Argentina existe una clara división entre los medios de comunicación que están en contra de las políticas de gobierno de turno y los que están a favor, pero aún así se trata de que se mantenga el libre manejo por los periodistas, sin que exista una censura previa.
Para resaltar y destacar la libertad de expresión, cada ser humano posee una herramienta especial para expresar lo que siente o lo que piensa. En estos años se han incrementado esas herramientas, lo que permite que la difusión de ideas o información sea extensa, diversa y pluralista.
Hay que tener en cuenta para la reflexión lo que dicta la Convención Americana sobre Derechos Humanos en el artículo 13: “Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresión. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole”.


 
Voces libres, pensamientos gratuitos.
MARIO LACIAR
 
Siempre ha existido el debate sobre la Libertad de Expresión. Es un tema recurrente en la sociedad, y mucho más, en los medios de comunicación, debido a que se plantea el dilema de si es posible reflejar una opinión o no, y qué consecuencias podría acarrear dicha acción.
Pero se debe partir de la base que cuando se alzan las voces indignadas argumentando que “no existe la libertad de expresión” de alguna manera, ésta frase muestra que es posible opinar de forma libre y dar un ideal.
Aunque hay que tener en cuenta que cuando dicen algunos que “se puede decir lo que quiera libremente” aparecen otros que les saltan a la yugular y repudian de manera violenta ésta afirmación. Entonces, surge la pregunta de que si se puede hablar de lo que se piensa, o se deben guardar los pensamientos para no generar confrontación.
Por supuesto que no basta con estudiar sólo esto, sino que hay muchas aristas que se desprenden de este asunto y que corresponde analizar con detalle. ¿Cómo se debe opinar?, ¿O de qué manera hay que argumentar las ideas?, ¿Hay contenidos que no se deberían tocar sin instruirse primero acerca de dicha cuestión?, ¿Podemos exponer ideales sin filtro y sin medir las consecuencias de lo que se podría originar?.
Los medios son una herramienta indispensable para exteriorizar conceptos y nociones sobre lo que sucede en un lugar determinado. Pero esta vía posee la obligación de manifestar situaciones y hechos, con un método adecuado y midiendo las palabras para no crear la ira y el repudio por parte de los que no aprueban su planteamiento. Y si se ejecuta un juicio o veredicto referido a un contenido, dicho parecer debe ser fundamentado con testimonios que reafirmen su postura, y así no sea sólo un opinólogo de turno que parlotea como si estuviera en la sala de su casa, o en una charla con amigos.
Todo argumento es válido, y es necesario aceptar los ideales del que piensa diferente, aunque no se esté de acuerdo con lo que propone. Esta es una acción indispensable para mantener la calma en la sociedad y no olvidarse que todos son seres humanos, con distintos razonamientos, y con virtudes y defectos. Pero si hay algo que se tiene que poner en práctica, es la tolerancia y el respeto.


La Libertad de Expresión y Prensa en Argentina
Mariel Mamaní
 
Se conmemoró uno de los días más importantes en cuanto a materia comunicacional se trata. El Día Mundial de la Libertad de Expresión y Prensa se celebró el 3 de mayo con el fin de "fomentar la libertad de prensa en el mundo al reconocer que una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática".
Recordar esta fecha cuenta cuán importante son los medios y su función en la sociedad. También resulta interesante porque a partir de allí se inicia una cuestión que mantiene a las personas en confusión ¿existe la libertad de expresión?
La libertad de expresión en la actualidad es un hecho, no hay dudas. Hay quienes dicen que no existe este derecho, pero si se hace un enfoque más minucioso se puede decir que se equivocan. Hoy por hoy podemos ver pluralidad en el medio, un claro ejemplo es el que se da por el Grupo Clarín, quién ha expresado, aunque con algunos problemas con el actual Gobierno, su oposición. Los medios de comunicación tienen de alguna manera una responsabilidad para con la sociedad. Son ellos el nexo entre el estado y la comunidad. Son componentes importantísimos en nuestro país, en dónde se expresa u opina, comenta o fomenta libremente, siempre y cuando el contexto político lo permita.
Si se refiere a la censura de prensa en Argentina, se puede tener presente las dictaduras militares. Allí se cometieron atroces asesinatos, persecuciones y secuestros, con el objetivo de no difundir información. Un acto de cobardía e impunidad hacía los periodistas y escritores –citando como ejemplo a Rodolfo Walsh, víctima de la dictadura de 1976- que quisieron hacer su trabajo de comunicar. Desafortunadamente, en simultáneo a estos hechos, una sociedad golpeada, totalmente indefensa se encontraba obstaculizada al saber de los acontecimientos.
Muchos de los derechos fueron violados, sin embargo hoy, se puede revertir con el debido respeto a las diversas ideologías, pensamientos, críticas, opiniones.




Buscando un equilibrio

Por Santiago Vázquez

El 3 de mayo se conmemoró el Día Mundial de la Libertad de Prensa. Si bien hace 20 años que se instauró este reconocimiento, se da por sentado que es un derecho fundamental para el fortalecimiento del sistema democrático. No solo se lo debe adjudicar a las personas que ejercen el periodismo, sino a todos los ciudadanos que desean expresar sus pensamientos por cualquier medio.
Deteniéndonos en la situación de Argentina, hoy se viven momentos en que se pone en discusión este derecho pero en definitiva, hoy podemos notar una enorme cantidad de voces distintas que se expresan de diferentes maneras. Quizá la lupa esté demasiado expuesta en la insistencia fervorosa que tenemos en dividir las opiniones y polarizarlas en dos campos expuestos: oficialismo o “anti”/ “corpo”/ “gorila”, entre muchas más. El desafío sería lograr una conciencia mucho más abierta y reflexiva, que a su vez, colabore para lograr un pensamiento más crítico de la sociedad y del ámbito en el que se desarrolla la labor periodística.
No colabora un perseguimiento continuo sobre las personas y lo que dicen, queriendo siempre buscar un guiño que ayude a uno y que provoque en otro un perjuicio. No se puede vivir plenamente si siempre se vive bajo una sospecha, sino, se llegaría al límite de la autocensura y aquí también juega un rol importante la sociedad. Ella, teniendo en cuenta todas las herramientas con las que cuenta actualmente, debe involucrarse en el campo de la prensa para que por su cuenta cada ciudadano acceda a la posibilidad de volverse más protagonista y no esperar que le caigan desde arriba los diferentes relatos, o al menos, saber interpretarlos y discernir a su propio criterio la información. En definitiva, todo no es demasiado bueno, ni todo es demasiado malo.
Quizás pueda sonar a utopía, pero se debe lograr un equilibrio para que todo lo que se dice desde los diferentes actores, no se vuelva automáticamente levantado como estandarte, o dejarlo en la lona. Por eso será necesaria una participación más activa y consciente de la población porque, al fin y al cabo, es a ella a quien se la perjudica o no, persuade e informa.
“La libertad de expresión (…) es también conditio sine qua non para que los partidos políticos, los sindicatos, las sociedades científicas y culturales, y en general, quienes deseen influir sobre la colectividad puedan desarrollarse plenamente. Es, en fin, condición para que la comunidad a la hora de ejercer sus opiniones, esté suficientemente informada (…)”. Corte Interamericana de Derechos Humanos. Opinión Consultiva 5/85 13-11-1985. Cons 70.

 

La Libertad de Prensa como motor de conflicto
Por Candela Sandoval

Hace ya 20 años, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 3 de mayo como el Día Mundial de la Libertad de Prensa, siguiendo la iniciativa y recomendación original proveniente de la UNESCO. Cada año, este organismo convoca en esta fecha a todos los países miembros a reflexionar y conmemorar la labor periodística de sus ciudadanos, formulando distintas temáticas a analizar con respecto a la comunicación, la información y el periodismo.
El Derecho a la Libertad de Expresión y a la Libertad de Prensa son garantías fundamentales para la formación y mantenimiento de un sistema democrático de gobierno, y para el ejercicio libre de sus habitantes como ciudadanos. En nuestro país, este derecho se expresa en varios artículos de la Constitución Nacional (Ejemplo: art. 14, art. 32, entre otros)
La verdad es ambigua, por ello no podemos relacionarla de forma directa con la prensa, pero si podemos ligarla a las interpretaciones y de allí a la importancia de la información, para generar en cada receptor un mensaje que suscite en el mismo sentimientos acordes a los transmitidos. Este es uno de los objetivos principales del periodismo: influir, generar conciencia, de la forma y el tema que el medio cree conveniente concientizar.
Si algo ha enseñado la historia, es el papel primordial que los medios periodísticos tuvieron en la configuración de un gobierno, y en la imagen que se refleja del mismo en la sociedad. El poder que poseen fue considerado siempre como un peligro para los regimenes autoritarios, porque significaba la formación, como ente educador, de ideologías e iniciativas contrarias a su postura. Por lo cual, las censuras, clausuras y amenazas se llevaban a cabo con normalidad, justificando ese accionar como la defensa de la patria y del pueblo.
En la actualidad, la represión a los periodistas ha disminuido notablemente, debido a la presencia y desarrollo de los Derechos Humanos de forma global, exigiendo el respeto de esta actividad como derecho elemental e innegable en una sociedad. Esto supone, idealmente, la posibilidad de forma igualitaria de todos los ciudadanos de ejercer esta capacidad, lo cual equilibraría los conflictos naturales, evitando así el abuso del derecho absoluto.
En Argentina, durante las últimas gestiones gubernamentales, se hizo especial consideración en lo que corresponde a la materia mencionada. De allí surgieron innovadoras propuestas, con el objetivo principal de promover la pluralidad de voces, en una política igualitaria, que abarque a la mayoría, y que defiende los intereses sociales por encima de los privados. Así, la sanción de la ya famosa Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, mejor conocida como Ley de Medios, implicó un conflicto directo con el Grupo Clarín, propietario de gran cantidad de medios de comunicación distribuidos en el territorio argentino.
Ésta jugada generó diversas reacciones. Entre los simpatizantes, significa la democratización de voces, la lucha contra los grandes grupos empresariales en defensa de los minoritarios que no encontraban espacios ni la ocasión de instalarse como competencia. Sin embargo, para otros, la mayor parte opositora, esta sanción representa una censura, una demostración de las molestias generadas por este grupo al gobierno actual, un intento de callarlos, de omitirlos, de eliminarlos. Representa también el peligro de esta “democratización”, en la cual las únicas voces autorizadas parecen ser la de los partidarios, la de los oficialistas o las neutrales, si es que existe sector que pueda denominarse como tal.
La constante batalla que se desarrolla, de forma pública e intrépida, entre estas dos diferenciadas secciones en la lucha de la verdad, en este caso refiriéndonos a la información, como anteriormente se aclara, produce una pérdida de la credibilidad, desde ambos lados, como ser informador integral. Es decir, hoy en día se conoce abiertamente la necesidad de chequear, comparar y analizar cada noticia desde las dos posturas que ya se sabe que existirán, para tratar de comprender de forma total el hecho. Se ha llegado a la imposibilidad de escuchar una sola campana, suponiendo, no equivocadamente, que de ella se reproducirán sólo los datos convenientes. La neutralidad se ha perdido, como así también el interés de llegar a ella. Se ambiciona tanto la aprobación y concordancia de pensamiento de la gente, que se ha logrado abusar de este derecho, de esta garantía constitucional, de forma que el último perjudicado termina siendo el propio consumidor del producto informacional.
El 3 de mayo es el día en que se declaró, de forma mundial, la libertad de prensa. Pero este es uno de los tantos escalones que se deben subir para una sociedad más justa y equilibrada, porque no presupone la eliminación de los intereses sectoriales e individuales ni la no utilización de la información para llegar a ellos. Fue y sigue siendo un gran avance, aunque no consiga apartar las imperfecciones del resultado social, típicas de cualquier conjunto heterogéneo, es decir, humano.   



Libertad de informarse
Por Ana María Domínguez

En la historia de nuestro país no siempre los periodistas pudieron explayarse sobre la difusión de las noticias, o sus propias opiniones sobre determinado acto público o privado aunque de interés general. La censura y auto censura era en los años de la represión pan corriente. Tan fuerte fue el freno hacia los comunicadores que fue difícil ir desandando el camino hasta llegar a hacer uso de la libertad de prensa que nuestra propia constitución nos asegura.
En el día de la Libertad de Expresión debemos analizar si hemos podido conseguir esa ansiada independencia. En los medios argentinos cualquier persona puede brindar su opinión sin miedo a ser juzgada, sesgada o callada. La información de los hechos circula por los diarios, radios y por televisión sin prohibiciones. ¿Pero es eso libertad de prensa?
Aun permitiendo en los informativos la inclusión de toda noticia de actualidad, en algunos medios no todo es color de rosa. Las presiones laborales juegan un rol importantísimo a la hora de encarar un tema y decidir que saldrá en la próxima edición. En la actualidad son marcadas las inclinaciones de ciertos grupos empresarios, lo que hace que el trabajo sea difícil si no se está en sintonía con éste, ya que sin quererlo tal vez comience a jugar la autocensura en el proceso de supervivencia.
¿Qué deberíamos rescatar del 3 de mayo? Lo más importante y lo que nos incluye a todos en esta causa de liberación, es la posibilidad de todos los ciudadanos de poder elegir de donde sacamos la actualidad que nos informa, qué ver, qué oír y qué escuchar dentro del amplio espectro periodístico. Tenemos los derechos de expresarnos libremente, de informarnos ampliamente, de réplica y de conocer todas las versiones de la historia. Cuando esto se cumple se puede decir que vivimos en un país donde existe autonomía, no siempre sucede, pero al menos todos sabemos que se siente. 



La libertad de expresión, un derecho de todos
Por Constanza Aquino

El pasado 3 de mayo se celebró un nuevo Día Mundial de la Libertad de Prensa fecha que, desde 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas recuerda la Declaración de Windhoek –en la cual se promueve la libertad de prensa y pluralista en África en 1991–. En esa celebración, se recordó que la libertad de expresión es un derecho fundamental de todo ser humano.
¿En Argentina, la libertad de expresión se respeta? Se sabe que tiene una historia muy particular. El artículo 14 de la Constitución Nacional expresa: “Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos (…) de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa”, algo que muy pocas veces fue respetado. A principios del siglo XX, la prensa obrera fue perseguida por sus ideales. Durante el primer gobierno del entonces presidente, el general Juan Domingo Perón clausuró el diario LA PRENSA, por ser antagonista al peronismo. Durante los golpes cívicos militares, en especial en el último, la libertad de expresión casi ni existió. Muchos medios estaban al servicio de la dictadura. Los periodistas eran perseguidos o sufrían la autocensura por salvar su vida. En la década del 90, la información pasó a manos de grandes multimedios. Finalmente en el año 2011 se sanciona la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, en la cual se permite una “mayor pluralidad de voces”. La norma permitió grandes cambios, por ejemplo, que la Comunidad Mapuche tenga el primer canal aborigen de la Argentina.
Paradójicamente, en los medios audiovisuales, se observa que se han formado dos bandos, los que están a favor y los que están en contra del gobierno nacional. Esto se refleja en programas en donde se defiende a muerte el proyecto político que se ha instaurado en los últimos tiempos y se presenta a los opositores como los malos de la película, no reconociendo los buenos actos que éstos pueden llegar a tener. De igual manera, el otro grupo también apuesta a su postura, ilustrando por medio de caricaturas las decisiones de los mandatarios oficialistas.
Ya no encontramos posiciones intermedias, y si llegan a existir, son sumamente nulas. En resumen ¿hay libertad de expresión en el país? Sí, ya que la mayoría de las personas tienen acceso a los medios, ya sea radio, gráfica, televisión o internet. Cada ciudadano es libre de expresar lo que siente, piensa y eso es un derecho que nadie se lo puede quitar.

 

Expresión sin censura
Por Viviana Montenegro

El 3 de mayo se celebró el Día Mundial de la Libertad de Expresión. La Constitución Nacional en los artículos 14 y 32 nos avalan para informar y ser informados, para trasmitir ideas y dar a conocer todo lo que el ciudadano necesite.
En nuestro país, aunque exista una división entre los multimedios que están en contra de las políticas de gobierno oficial y los que están a favor, aún se trata de que prevalezca el libre manejo por los comunicadores sin que exista una censura previa.
Los periodistas a la hora de poder elegir un medio en el que puedan trabajar, tratan de encontrar alguno que sea en relación con las ideologías que manifiesta, para que no sea un inconveniente a la hora de transmitir y de investigar sobre ciertas cuestiones que puedan crear un problema interno.
Con la nueva Ley de Medios que fue aprobada, se puede evidenciar aquellas falencias que por años se venía presentando y que necesitaban ser reguladas de alguna manera.
El Pacto de José de Costa Rica, en el artículo 13, aporta para los países que conforman la Convención Interamericana, su postura sobre el libre acceso y la libertad de expresión, sobre toda cuestión individual, preponderando a la comunidad, a lo colectivo.
Muchos casos importantes en Argentina, han quedado como jurisprudencia para evitar que la justicia tenga que volver a discutir sobre procesos para restringir todo aquello que se considere callar a los informantes. Los corresponsales, pero más aún los ciudadanos, tienen que tener en claro la importancia de defender éste derecho, porque implica un atropello importante a nuestra naturaleza como seres humanos desde que incorporamos el lenguaje y nació la comunicación.


Las normas están para ser cumplidas
Por Analía Orellano

Es uno de los derechos fundamentales más jóvenes en la historia de la humanidad. Impensable durante el absolutismo en la antigüedad, donde el secreto prevalecía y cuando no, la censura previa estaba a la orden del déspota de turno, quien se ocupaba de hacer conocer sólo lo que era de su intensión.
El pasado 3 de mayo cumplió su segunda década con pleno reconocimiento “La libertad de expresión”. Se mueve ampliamente en constante rose con su compañera de género, la “Libertad a la información” para culminar en un todo interpretado como la verdadera “Libertad de Comunicación”.
Esta mezcla de poder decir, recibir, conseguir, difundir y cuanto verbo refiera al intercambio de anoticiar, pero a la vez de anoticiarse sobre todo aquello de interés, es la esencia que a diario impone las formas de vida de la sociedad en la actualidad.
Son realmente muy significantes los logros, teniendo en cuenta que en los propios tratados internacionales figura como una de las leyes fundamentales del ser humano. Los estados por su parte, han incorporado a estas convenciones internacionales en la carta magna, quienes pasan a constituirse como normas rectoras.
Si bien los avances son cuantiosos, en la práctica es raro no ver empañado este derecho por alguna cuestión colateral que lleva a cuartar de alguna manera en forma encubierta o indirecta el tan anhelado y bien ponderado recurso legal.
La pluralidad de voces es la que puede de alguna manera dar cuenta de una acabada visión sobre determinada cuestión.
Cuando desde un ente estatal o con poder público o un sector privado de importante poder adquisitivo, tiende a la monopolización de los aparatos de difusión, indefectiblemente, como consecuencia, produce el acallamiento de determinados sectores o personas o grupos sociales. Y surge aquel viejo refrán. . . “hecha la ley, hecha la trampa”. No se lo prohíbe de expresar, pero tampoco se le otorga espacio para realizarlo, de algún modo se vulnera todo aquello que se estipuló en la Constitución Nacional y en los tratados internacionales, sin ser infringido en forma directa o velada. Como conclusión final esto remite a que no se debe, pero los derechos de libertad de expresión en la actualidad se pueden violar y de hecho, sucede. La prensa independiente es escasa, pero mientras exista, podrán seguir velando por ese derecho tan elemental como la vida misma.


Libertad de expresión y la situación actual en Argentina
Por Tania Ramello

Cada 3 de Mayo se conmemora el Día Mundial de la Libertad de Expresión o Libertad de Prensa. Este día se eligió en 1993, y fue declarado por la Asamblea General de las Naciones Unida por la iniciativa de los países de que pertenecen a la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).
La libertad de expresión, es la exteriorización de la libertad del pensamiento. Consiste en hacer público, transmitiendo, difundiendo y exteriorizando nuestras ideas, ya sea por medio oral, simbólico, gestual, escrito, a través de los medios de comunicación, la música y el arte en general. Es así que en los tratados internacionales, como el Pacto de San José de Costa Rica con jerarquía constitucional, se refieren a la misma como un derecho de todos los seres humanos.
En la Constitución Nacional de nuestro país, se consagra a la libertad de expresión frente al Estado, sin censura previa. En los artículos, 14, 28, 38, 41 y 43 se hace hincapié a las distintas libertades ya sea de opinión, de prensa, y de ser informado. Es decir, que la Constitución da por entendido a través de estos artículos, que si los ciudadanos no tenemos una base de información, se nos acorta el conocimiento, y que es por eso que se necesita tener muchas voces y opiniones.
En la actualidad, luego de la promulgación de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, impulsada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, se vive una diaria rivalidad entre los medios de comunicación que engloban nuestro país.
No es necesario investigar o googlear cuáles son los medios de comunicación que adhieren o rechazan a dicha Ley de Medios, ya que con tan solo hacer zapping por los distintos canales de televisión o leer diversos diarios uno lo puede notar con facilidad.
En esta forma de “estar de un lado o del otro”, los medios informan según su alineación política, partiendo desde su enfoque oficialista o de oposición. Esta situación, genera en los receptores de dichas informaciones, una realidad armada, dejando de lado la objetividad periodística.



Debemos mantenernos unidos para hacer valer nuestros derechos
Por América Quiroga

Un día que nunca se debe olvidar es el 3 de mayo donde se celebra “El día de la libertad de expresión”, decretado por miembros de la UNESCO, debido a un episodio acaecido hace 20 años en África, en donde perdieron la vida decenas de periodistas que difundían propuesta libertadoras hacia la democracia.
De acuerdo a las pautas tratadas durante mucho tiempo, la libertad de expresión es un derecho que nos ampara a todos, porque es evidente que a partir del mismo, se defiende al resto de las libertades e impulsa su funcionamiento, pudiendo expresarse libremente sin temor a ser sancionado.
El artículo 19 de la Declaración Universal de los derechos humanos versa: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión."
A partir de este artículo, se considera uno de los principios fundamentales para la prensa, quien ejerce una función social por lo cual está facultado para esbozar su voz y su voto, teniendo en cuenta sus derechos y sus obligaciones.
Existen varios tratados que nos amparan, como por ejemplo, la Declaración Americana sobre los Derechos y Deberes del Hombre y la Convención Americana sobre Derechos Humanos, conocida como el Pacto de San José de Costa Rica en su artículo 13, cuyo texto fue desarrollado y adoptado por la Convención Interamericana de Derechos Humanos. También, se encuentra la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Resolución 59 de ONU, entre otras.
Es por eso que los comunicadores de todas las áreas deben mantenerse unidos, sin importar las banderas ideológicas, para que se respete y se fomente lo que desde siempre anhelaron nuestros precursores: hacer llegar la información a toda sociedad sin que nadie nos haga silenciar, respetando las pautas impuestas por la ley.



Libertad de expresión acotada
Por Raúl Rojas

20 años atrás, por pedido de los países miembros de la Unesco, se decide instaurar el 3 de mayo como Día de la Libertad de Expresión. Esto, motivado por un Congreso realizado en la ciudad de Windhoek, Namibia, país de África, en el que habían asesinado a decenas de periodistas, mientras que otros estaban presos por ser difusores de propuestas liberadoras y conducentes hacia la democracia
Hoy 20 años después en la Argentina podríamos llegar a cuestionar si realmente esta libertad es plena en todos los sentidos o aún quedan resabios de censura directa o indirecta dentro de los medios, a través de organismos gubernamentales y cómo, en último caso, la autocensura por cuestiones ideológicas y de línea editorial de quienes nos emplean.
Últimamente, se vienen dando cuestiones que permiten meditar con respecto de hasta donde los medios son libres de opinar y exteriorizar lo que sucede en nuestro país, sin ser mirado y juzgado por quien está del otro lado. Ni hablar actualmente si llegamos a cuestionar decisiones políticas.
Sin ir muy lejos en el tiempo, el debate que aún sigue vigente con respecto a la ley de medios en nuestro país. Han sido horas y horas de debates, de tires y aflojes para dar con que todavía no hay acuerdo. El gobierno en una postura un tanto caprichosa, apuesta a todo para poner en vigencia el artículo 161 y un multimedio pelea mediante recursos judiciales su postura de salir airoso de esta situación. Pero en este lapso quienes trabajan en alguno de los medios cuestionados sufren ataques, son desacreditados y cuestionados.
Así como esto también se vienen dando hechos de que han coartado la Libertad de quienes se quieren expresar, hechos de violencia hacían quienes han decidido dar a conocer distintos hechos que implican a sectores de nuestra sociedad. Hace unos días, un fotógrafo de un reconocido diario, fue golpeado y posteriormente apresado solo por intentar poner en evidencia una maniobra gubernamental que puede llegar a perjudicar a una institución que nuclea a un sector frágil de nuestra sociedad, como es un hospital psiquiátrico.
Otro tema que hoy está en observación, es el cepo publicitario que limita a empresas a ofrecer su pauta publicitaria en distintos medios, mayormente gráficos. Con la justificación de parte del gobierno que se llegó a esta decisión por existir un congelamiento de precios y resultaría muy poco relevante publicitar sus productos. Por ende a que resultado se llega con esto. A un problema económico para quienes no tienen pauta oficial. ¿A dónde se quiere llegar? Si soy libre de mostrar el producto que vendo aunque siempre cueste lo mismo, estoy en todo mi derecho. El que pierde dinero es el que paga su publicidad.
Nuestro país últimamente ha sido catalogado como una nación con algunos problemas sensibles con respecto a la Libertad de Expresión. Actualmente, la ONG Reporteros sin Fronteras que se encarga de medir estas cuestiones, ha observado que hemos bajado algunos puestos en el ranking debido a conflictos entre el gobierno y privados.
Está bien que podríamos decir que son solo estadísticas y que pueden beneficiar a uno u otro sector, pero siempre hay que escuchar y tomar en cuenta lo que dicen los que nos observan desde afuera.
Sin olvidar a quienes observan desde adentro como ADEPA, quien alertó sobre la libertad de prensa y los obstáculos y dificultades que tienen los periodistas de ejercer su trabajo en el país. Además, consideró que por las diferentes acciones del gobierno "se hace insostenible la libertad de prensa en Argentina”.
Sea quien sea el que alerte, advierte o pone en tela de juicio un tema tan importante como la libertad de prensa, expresión o exteriorización de pensamientos en una sociedad democrática, cuestiona la libertad de un país, y por ende de quienes viven en él. Un país sin prensa libre seguro no goza de un sistema democrático pleno.

Por un periodismo más unido
Por Pablo Deleón

El pasado 3 de mayo se celebró el Día Mundial de la Libertad de Prensa promovido por la Conferencia General de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). Se eligió esta fecha para conmemorar la Declaración de Windhoek, Namibia (África) para el "Fomento de una Prensa Africana Independiente y Pluralista".
En nuestro país se ve avalada por el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que indica: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión."
En los últimos tiempos abundan periodistas con título y otros no, pero que han podido desempeñarse en la profesión y expresarse de la forma que lo deseen, generando repercusiones en amplios sentidos, ya que muchas veces se opina o informa sin fundamentos o conocimientos sobre un tema específico.
Coexisten varios tipos de comunicadores, los oficialistas, los opositores y aquellos que no se sienten identificados con ninguna ideología. El primero busca resaltar los valores más sobresalientes del gobierno actual de Cristina Fernández de Kirchner y responder con argumentos válidos a los constantes ataques del segundo grupo, los opositores, cuya misión es defenestrar cualquier acción llevada a cabo durante el mandato de la presidenta.
En definitiva, se debería dejar de lado lo económico, los resentimientos por temas pasados a los nunca se llegó a un acuerdo, las diferencias entre sí, con el único fin de poder construir día a día, una Argentina mejor para las generaciones futuras. Acción que es muy difícil de concretar si existen dos bandos que tiran para lados opuestos.


La Libertad de Expresión hoy en día
Por Santiago Shendera

El 3 de Mayo de 1993 se declaró el Día Mundial de la Libertad de Expresión por la Naciones Unidas.
20 años después, el término “libertad” no puede desvincularse con el de “expresión”. En un mundo conectado, el manejo de la información se da en tiempo real, es decir, un mensaje es enviado y casi instantáneamente es recibido por alguien ubicado del otro lado del mundo. He aquí el concepto de Aldea Global del sociólogo Marshall Mc Luhan. Entonces, ¿cómo podría pensarse en una vida donde no se pueda gozar de la libre expresión? Es impensable, si nos ubicamos en este tiempo/espacio.
Este derecho, debería estar vigente como un derecho personalísimo (como el derecho a la vida). En años anteriores no se cumplía y la censura era un arma utilizada indiscriminadamente por los grupos de poder. Sin ir más lejos, durante la dictadura militar en nuestro país, a ¿cuántas voces callaron?, a ¿cuántos periodistas persiguieron y en algunos casos fueron fusilados, por no pensar como ellos?, ¿cuántos medios de comunicación actuaron de forma lineal a los ideales del poder? Y a estas cuestiones se le agrega una única y jamás respondida, no porque nadie quiera responderla, sino, porque nadie puede: ¿Cuántas vidas se hubiesen salvado, si este derecho no hubiera sido violado?
Situándonos en la actualidad, en plena democracia, uno vuelve a preguntarse si todavía existe la censura previa, tanto para los periodistas como para la gente que consume los medios de comunicación, y la respuesta es no, aunque se suele confundir con bajada de línea, que son dos cosas muy distintas. Todavía existen grupos de poder dentro de los medios masivos de comunicación y dentro de la política. Según el diario que uno lea, la radio que uno escuche, el programa televisivo que uno vea, esa información que vende el medio es parcializada, es decir, que pasó por un filtro para que sea consumido por la población y genere cierta opinión pública, favorable a ese medio. Esto no quiere decir que quedarse con esa única mirada garantiza tener la verdad absoluta entre tus manos, claro que no, sino que, como ciudadano debe informarse de distintas fuentes y así quizá, llegar a la verdad.
En Argentina hay una gran grieta divisoria, entre los que están con el oficialismo, los que no y los que están atrapados en el medio. Esta división se encuentra muy marcada, casi como un estigma, si no formas parte de ninguno de los dos grupos, te encontras en el medio, por lo tanto la sociedad te toma como “un tipo sin ideales”, como si uno fuera culto por votar por éste o por aquél. Está claro que la democracia prepara ese terreno donde entran las discusiones por intereses cruzados, ideales, y es importante que se generen opiniones distintas, pero haría falta una ayuda para los que están en el medio de esta grieta, una respuesta concisa y sana.


Día mundial de la libertad de prensa:
¿Qué libertad persiste sin seguridad jurídica?

Rosario Torres Carbonell

Desde 1993, con la iniciativa de los países miembros de la UNESCO, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 3 de Mayo como el Día Mundial de la Libertad de Prensa, asumiendo el compromiso de defender la libertad de expresión y la labor de los periodistas en el mundo.
A 20 años de esta conquista tan importante, y teniendo en cuenta que la misma está contemplada en la Constitución Nacional en dos de sus artículos y en varios tratados internacionales con jerarquía constitucional como una garantía, la ciudadanía argentina se encuentra en el desafío de hacer valer sus derechos y de rechazar las formas estatales de intimidación y amedrentamiento a los valores democráticos.
El proyecto de ley que busca reformar el Consejo de la Magistratura está pronto a ser sancionado, junto con otros proyectos más que componen lo que se dio en llamar “democratización de la justicia”. Lo llamativo del caso es que tal democratización linda con lo inconstitucional, y si la democracia esta salvaguardada en nuestro país por el apego a la letra vertida en nuestra Constitución Nacional, éstos proyectos no serían ni justos ni democráticos.
¿Por qué debemos preocuparnos especialmente en el día de la libertad de expresión, de salvaguardar la integridad de las instituciones y del respeto por nuestra Constitución? ¿Por qué preocuparnos especialmente de la institución judicial? Precisamente porque es ésta la que debe hacer prevalecer lo dictado por la constitución defendiendo la importancia e inalienabilidad de nuestros derechos como ciudadanos.
Si permitimos que un poder del estado avance sobre las atribuciones de otro y además desequilibre el esquema de frenos y contrapesos, estamos abriendo la puerta a posibles actos antidemocráticos y antirepublicanos. Abrimos la puerta a que las libertades, cualquiera de ellas, hasta la libertad de expresión, puedan ser cercenadas por un gobierno con un poder que no tiene freno, que no tiene límite.
Si seguimos aceptando y reproduciendo esta manera de hacer política en la que enfrentamos adversarios en lugar de oponentes vamos por el camino equivocado, y los medios en su rol concientizador deberían hacer foco en esta problemática que corroe a la sociedad argentina desde hace décadas.
Lamentablemente la conquista de la libertad de prensa nace producto de la cantidad de periodistas muertos en el ejercicio de su actividad profesional y como consecuencia de ésta; felizmente nuestro país no se encuentra en la actualidad a una situación semejante. No debemos permitir que suceda tampoco. Ni debemos dejar que nuestra voz sea acallada de ninguna manera Debemos ser responsables y activos en cuanto a la utilización de nuestros derechos y libertades.



Libertad de Prensa
Mariela Galcerán

El 3 de mayo se celebró el Día Mundial de la Libertad de Expresión. Ésta fue una iniciativa de la Conferencia General de la Unesco, en donde se eligió dicha fecha para conmemorarla. Fue aprobada en 1991 y en 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas, por recomendación del Consejo Económico y Social, reconoció el día.
La libertad de prensa es sumamente fundamental para la democracia y el desarrollo del país. Es importante que los medios, hoy enfrentados, tengan la oportunidad de divulgar sus ideas y opiniones a la ciudadanía en general, sin recibir ninguna represalia o cuestionamiento por sus contenidos.
Desde la llegada de la democracia en el país, los distintos medios (radio, televisión, periódicos y plataformas de internet) pueden divulgar sus ideas y pensamientos, aunque no siempre fueron bien recibidos o aceptados.
En el mundo, hay decenas de periodistas muertos, detenidos o amenazados por distintos sectores del gobierno y hay un clima de impunidad en algunos sectores donde se viven amenazados y violenciados.
En el país, muchos medios son cuestionados por su postura política y en donde sus opiniones son manoseadas por sectores opositores. Lo importante de la libertad de prensa, es que les da la oportunidad a todos los ciudadanos a poder expresarse libremente, de que cada opinión sea escuchada y respetada, que los periodistas puedan trabajar en un ámbito seguro, confortable y libre, sin medios y ni represalias, para que la sociedad pueda informarse diariamente.
Por eso, el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice “Todos los individuos tienen derecho a la libertad de opinión y expresión; éste derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir información y opiniones y el de difundir, sin limitaciones de fronteras por cualquier medio de expresión”.



Hay motivos para celebrar

Miguel Vital

La prensa mundial celebró un nuevo aniversario del Día Mundial de la Libertad de Expresión. Costa Rica fue la sede de los festejos el pasado 3 de mayo.
“Que 20 años no son nada”, parte de una estrofa de un tango, en donde el autor rememora sentimientos apegados a la cultura rioplatense. La libertad de expresión prevista en nuestra Constitución Nacional y en los tratados internacionales (como el Pacto de San José de Costa Rica) está siendo cercada por el aparato gubernamental.
A nadie escapan los entretelones surgidos con la Ley de Medios y sus alcances, y desde entonces, las peleas del gobierno con un medio poderoso. Pero lo que llama la atención en estos días, son los enfrentamientos entre colegas de la información, se abrió una grieta que lejos está de lo que tanto bregó la Asamblea General de las Naciones Unidas y que celebra cada 3 de mayo.
Entonces ¿hay motivos para celebrar?. Es muy complicado para la prensa argentina cuando los agentes encargados de informar y difundir al resto de la población, están tomando partido con camisetas de distinto color.
La historia marcará en años venideros las razones de este alejamiento entre pares y qué grupo levantará victorioso su bandera. Si llegamos a eso, que la libertad de expresión prime ante todo.


¿Qué tan libre somos?

Melanie Rossi

La libertad es un concepto difícil de explicar y entender, pero aun así está en boca de todos. ¿Cuán real es esa libertad?, el periodismo es lo primero en ser cuestionado cuando de ser libre se trata.
Hoy en día es fácil descubrir qué opina cada uno y quién no está de acuerdo con eso, pasando rápidamente de libertad de expresión a una fuerte y fría guerra de medios.
Se reclama poder decir y escribir sin miedos a represalias ni censuras, pero lamentable y tristemente, se llegó a empezar a silenciarse entre compañeros de profesión.
Duele ver que quienes deberían pelear por mantener vivo el derecho de informar sobre los temas que importan, hoy se dejan dividir por intereses y pensamientos políticos ajenos a ellos mismos.
El poder que se les brinda a aquellos que pueden escribir o hablar, siendo titiriteros de una realidad mediática, es tal que se desvirtuó la real importancia de saber hacer llegar a la gente la información lo más pura posible.
Ni gobierno, ni Clarín, todavía hay lectores y oyentes deseosos de saber qué está pasando, para poder disponer de su derecho y creer en lo que considere correcto.


 Libertad, pluralidad e independencia

Vanesa González

El pasado 3 de mayo se celebró el 20° aniversario del Día Mundial de la Libertad de Prensa, declarado en 1993 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, con la idea de “fomentar la libertad de prensa en el mundo al reconocer que una prensa libre, pluralista e independiente, es un componente esencial de toda sociedad democrática”.
Si bien vivimos en democracia y se reconoce el derecho a la prensa para trabajar libremente, en la actualidad existen dos grupos: aquellos medios de comunicación que responden a intereses del actual gobierno nacional, y el otro grupo de medios que es antikirchnerista.
Pero más allá de esta evidente división, la Ley de Medios profundizó aún más estos antagonismos. Se generan habitualmente debates y discusiones por los temas que cada canal, diario o emisora aborda como relevante.
Y más normal, es observar como en los medios actuales cualquiera habla, cualquiera opina, cualquiera informa. Si bien la independencia y la pluralidad son principios básicos de la libertad de prensa, los medios de comunicación deberían limitarse a esa tarea…la de comunicar.
Resulta vergonzoso ver como diariamente se pelean entre periodistas o canales que responden a distintos intereses, medios o ideologías, atacándose con cuestiones personales, muchas veces dolorosas, en vez de limitarse a informar los hechos relevantes para la sociedad.
El Día Mundial de la Libertad de Prensa debe servir para que cada año, quienes cumplen con la tarea de informar a la sociedad, reflexionen sobre la importancia de éste derecho, pero además, de los derechos de la sociedad de recibir información veraz y actual.



Más Libertad de Expresión
Florencia Martinez Romero.

Hace más de 20 años desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas promulgó el 3 de mayo como el Día Mundial de la Libertad de Expresión, persiguiendo la iniciativa original de la UNESCO.
Cada año se celebra esta fecha para recordar que la Libertad de Expresión es un derecho de todo ser humano. Este derecho está plasmado en la Constitución Nacional, en sus artículos 14 y 32 donde nos garantizan poder informar y ser informados, poder transmitir ideas y dar a conocer todo lo que los ciudadanos necesiten.
¿Qué sucede en Argentina con la libertad de expresión? En la actualidad, hay una gran división entre los medios de comunicación, algunos están a favor de la política del Gobierno actual y otros en contra. Es por eso que los periodistas de todos los sitios deben vivir unidos, sin importar las banderas ideológicas, para que de este modo se respete lo que siempre se ambicionó: hacer alcanzar la investigación a toda la casta sin que nadie los silencie. A pesar de que en el país hay muchos medios que son cuestionados por su postura política, cuentan con un libre manejo acerca de la información que transmiten los comunicadores sociales.
Si nos tuviéramos que preguntar ¿hay libertad de expresión en nuestro país?, la respuestas sería sí, porque todos los medios de comunicación (radio, televisión, diarios digitales, entre otros) pueden informar, opinar y comentar con los oyentes o lectores, y gracias a esta vía, los ciudadanos demuestran que son libres de expresar lo que sienten.
En definitiva, “Todos los individuos tienen derecho a la libertad de opinión y expresión; éste derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir información y opiniones y el de difundir, sin limitaciones de fronteras por cualquier medio de expresión”; artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.



Libertad de expresión amenazante

Yamila Acuña

El 3 de mayo se celebra el Día Mundial de la Libertad de Expresión. El tema que se celebró este año fue “Hablar sin riesgo. Por el ejercicio seguro de la libertad de expresión en todos los medios”. En esta oportunidad, el acto conmemorativo organizado por la UNESCO, se llevó a cabo en Costa Rica.
Ahora bien ¿qué se entiende por la libertad de expresión? Según la Constitución Nacional, en el artículo 14, establece el derecho de todos los ciudadanos a publicar sus ideas por la prensa sin censura previa. Además, a partir del Pacto de San José de Costa Rica (1993) en el artículo 13, que también se encuentra en nuestra ley suprema, deja asentado la libertad de expresión en todas sus ramas ya sea en la informativa, en la cultural o en las creaciones artísticas, entre otros.
Para analizar el caso de la libertad de expresión en nuestro país, vivimos en una sociedad tripartidaria, donde encontramos militantes oficialistas al gobierno de turno, opositores y un grupo que queda en medio de éstos dos anteriores.
Hay tanta oposición, que estamos rodeados de comentarios y opiniones que van de un extremo a otro en su discurso comunicativo, y eso da como consecuencia que ciertos medios evidencien una realidad y otros, una muy distinta.
Es tan grande el autoritarismo de nuestro gobierno actual en materia de libertad de expresión, que a la hora de tener la posibilidad de expresar uno sus ideas o argumentos se ve amenazado o acosado por partidarios que apuestan al gobierno K. Más allá de que las ideas se publiquen y sean conocidos por otros terceros, no debería existir ninguna presión a la hora de manifestarse porque se estaría atentando a la libertad que tiene uno de poder expresarse.
En fin ¿existe realmente hoy el derecho pleno a ejercer la libertad de expresión? Es una pregunta que todos los ciudadanos deberíamos reflexionar y empezar a plantearnos. No podemos vivir en una sociedad expuesta al riesgo de la censura de lo que decimos y pensamos, sino dejaría de ser libertad de expresión.



Libertad de expresión
Ivana Martinez Romero.

Hace 20 años la Asamblea General de las Naciones Unidas, promulgó el 3 de mayo como el “Día Mundial de la Libertad de Expresión”, desde 1993, siguiendo la Recomendación de la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). La libertad de expresión es un derecho fundamental o un derecho humano, destacado en el artículo 19º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, y las constituciones de los sistemas democráticos, también lo señalan.
Este derecho que está plasmado en la Constitución Nacional, en sus artículos 14 y 32 donde le garantizan a la sociedad poder informar y ser informados, poder transmitir ideas y dar a conocer todo lo que ellos necesiten, es un derecho que siempre debe hacérselo valer, ya que se vive en democracia, lo cual eso implica expresarnos libremente.
Actualmente se puede decir que sí existe, a pesar de que muchos medios de comunicación (televisión, radio, diarios digitales e impresos, entre otros) estén divididos por temas relacionados a la política, al gobierno de turno, y demás, los periodistas tienen su lugar para transmitir sus ideas y pensamientos, aunque en muchos casos no sean aceptados por la sociedad.
La libertad de prensa es aquella que les brinda a los periodistas la oportunidad de expresarse libremente, aunque sus ideas no sean aceptadas positivamente, para que la sociedad se informe regularmente.



Libertad de Prensa, base de la democracia
Franco Cardone

Hace 30 años, la Asamblea General de las Naciones Unidas en conjunto con varios países que conforman la Unesco, proclamaron el 3 de mayo como el “Día Mundial de la Libertad de Prensa”, con el fin de fomentar la misma en el mundo, reconociendo que tener una prensa libre, pluralista e independiente, es un componente esencial de toda sociedad democrática.
Imposible no admitir los aspectos positivos que este derecho trae a los seres humanos, y más aún, a aquellos que trabajan en los medios masivos de comunicación. Cuesta pensar en el correcto funcionamiento de un sistema basado en la elección de representantes para ocupar puestos de gobierno, como el que la mayoría de los países del mundo implementan, sin esta posibilidad de expresarse libremente.
En un país como Argentina en el que las experiencias militares resultan muy recientes,- debido a las atrocidades que se han realizado, difíciles de borrar de la memoria colectiva de los habitantes de la nación, y a que recién en estos tiempos se está logrando una “pseudo-justicia”, ya que el correr de los años hizo vivir en libertad a más de un genocida hasta el momento de su muerte o solamente cumplirán con la prisión domiciliaria-, este tema cobra gran relevancia.
¿Quién no escuchó, haciendo referencia a aquellos años de dictadura, de algún caso de censura a manos de civiles o de órganos intervenidos, de persecuciones y muertes a comunicadores, de auto-censuras producidas por la coerción que la sociedad sentía? Este derecho va en contra de este tipo de regímenes.
Ahora bien, es responsabilidad de los componentes de un pueblo democrático lograr que la libertad de prensa, que abarca a su vez la posibilidad de plantear ideas propias y nuevas, de refutar puntos de vista ajenos, de exteriorizar la manera de ser de uno mismo, entre diversas chances, se lleve a cabo de una manera transparente, sin excepciones de ningún tipo.
No se debe olvidar de otro aspecto clave referido a este tema: la libertad a informarse. Este hecho no es insignificante, ya que todos aquellos que cumplan el rol de emitir informaciones destinadas a un público abierto, tienen la responsabilidad de hacer su tarea a conciencia, analizando objetivamente el hecho, y separando de una manera tajante la opinión de la información propiamente dicha. El hacer que se cumpla este deber, como el resto de los mismos, queda delegado los integrantes de la sociedad.

1 comentario:

  1. se nota que estan cursando derecho... no hay una nota con un poco de alma...

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