domingo, 25 de marzo de 2018

OPINION: #24DEMARZO

Con motivo de la conmemoración Del Día de la Memoria, Verdad y Justicia a 42 años del golpe militar, los invitamos a conocer las opiniones y reflexiones de los estudiantes de 2° año de la Tecnicatura en Periodismo. 

Desde este espacio, consideramos que  es un día de homenaje y reflexión en donde como sociedad debemos seguir comprometidos a no olvidar, en búsqueda de la Verdad y la Justicia. Nunca Más.


24 de marzo: Golpe de Estado
Por Rebeca Casal

En 1976 en Argentina sucedió un Golpe de Estado que derrocó el poder de María Estela Martínez de Perón y se instaló una Junta Militar encabezada por los comandantes de las tres Fuerzas Armadas con el fin de una supuesta Reorganización Nacional.
Corrían las 3:10 y las radios cambiaban los tangos por una marcha militar, las calles parecían inusuales, con un reducido tránsito de vehículos y peatones. Todo lo que ocurriría luego quedaría marcado en la memoria de los argentinos con el correr de los años.
Este hecho histórico constituye una maldición en la historia. La dictadura apuntó al aniquilamiento de los movimientos populares, o de cualquier ideología que fuera distinta a la que ellos proponían.
El proceso de Reorganización Nacional era como ellos se hacían llamar, sostenía que debía conformarse un sistema educativo que fuese acorde de las necesidades que esta nueva ideología traía consigo y que sirviese a sus objetivos de consolidación de valores y aspiraciones.
Toda idea que no fuera compartida con la ideología del Gobierno y estuviera en contra, estaría catalogada como subversiva para el Estado y como castigo, la acción de los militares era detener a las personas, torturarlas, asesinarlas y en el mayor de los casos convertirlas en desaparecidas o forzarlas al exilio como parte del plan de ese exterminio.
Una de las tácticas utilizadas fue la creación de Centros Clandestinos donde las personas secuestradas eran llevadas para ser torturadas con el uso de picanas eléctricas, simulacros de fusilamiento, el submarino que consistía en tirarles agua en la cara mientras le tapaban la cara con un trapo, estas detenciones eran generalmente realizadas en la noche. 
Pero una de las cosas más malvadas que pudieron suceder además de las torturas, era el secuestro de mujeres embarazadas, en donde una vez que parían, los bebés eran dados en adopción y en muchos casos apropiados por los mismos dictadores privando a estos niños de sus verdaderas identidades.
Esta última dictadura sin duda alguna fue la peor. Las censuras, la violencia, las torturas y los 30000 desaparecidos serán por siempre el recuerdo de una época brutal y difícil de olvidar.
Distintos tipos de entidades se encargan día a día de que estos recuerdos no queden en el olvido y que sea una experiencia que no suceda NUNCA MAS.  

Memoria en la era de la tecnología
Por Alexis Bernaola

Se han cumplido 42 años del último golpe de estado en Argentina. En las escuelas públicas y privadas, así como también en las plazas de las ciudades, pueblos e instituciones públicas, se preparan los discursos conmemorativos repletos de palabras emotivas y referencia a los desaparecidos y sobrevivientes víctimas del terrorismo de estado. Bajo la placa de algún olvidado monumento, en alguna ciudad de nuestro país, aun yacen los restos de las ofrendas florales colocadas el año anterior en memoria y recordatorio de aquellos años trágicos.
 Hoy, y como todos los años se conmemora un nuevo aniversario del golpe de estado de 1976, ante los ojos de los jóvenes nacidos en la nueva era tecnológica, solo representa una escuela vacía y más horas para pasar en frente de algún teléfono celular u ordenador.
 Ante los ojos de los familiares de un desaparecido, se trata de una fecha que los traslada en el tiempo y los sitúa en los peores años de su vida, plagados de incertidumbre y desesperación por no saber nada de sus seres queridos.
 A 42 años del comienzo de aquel gobierno militar, todavía no logramos hallar un indicio claro de que nos encontramos transitando una época en que la legitimidad democrática se encuentra plena y consolidada, aún hay violencia de estado, aún hay silencio e impunidad ante la vista indiferente de la sociedad.
 Si nos encontramos en una época en la que es más importante un comentario en cualquier red social, o las fotos de un famoso veraneando en Marbella. ¿Cómo podrán defenderse las futuras generaciones ante cualquier situación de violencia de estado?¿ Realmente somos una nueva generación? ¿O solo somos un reflejo de una sociedad indiferente al sufrimiento ajeno?

HORROR QUE NO SE OLVIDA
Por Patricia Berrutti

La mayoría de la sociedad argentina, sobretodo quienes promedian los treinta años, no vivieron en carne propia el golpe del 24 de marzo de 1976. Lo que conocen es porque lo escucharon de otros, lo aprendieron de libros o en los medios de comunicación.
Pensando en las nuevas generaciones es oportuno recordar una vez más qué sucedió, quiénes tuvieron la voz. Se sabe ciertamente que se vivió un ambiente de represión, momentos de horror para muchas familias argentinas.
Dejó cicatrices que no se olvidan: desaparecidos, fusilamientos, cientos de bebés robados, centros clandestinos de detención, tortura, eso fue parte del terrorismo de estado.
Entonces, cabe preguntarse qué rol ocupaba la prensa y los medios de comunicación en este período.
Si se analizan los archivos periodísticos es posible encontrar posiciones similares, aunque hubo pequeños matices, era evidente la aprobación del golpe militar y el consentimiento del llamado “Proceso de reorganización nacional”.
La prensa jugaba un rol destacado; avalaba las intervenciones militares, formaba opinión pública legitimando sus políticas de gobierno, manipulaba porque ocultaba y/o visibilizaba la información.
Se pueden encontrar en diarios notas referidas a sangrientos episodios, hallazgos de cuerpos de personas asesinadas violentamente, que por lo general eran obreros o estudiantes encontrados a las afueras de la ciudad. Pero tales hechos eran relatados con total naturalidad y solían responsabilizar a la llamada “subversión”.
Por otra parte, rechazaron solicitadas de las víctimas de los desaparecidos, que querían difundir los familiares. 
La prensa presentaba una realidad, tenía la idea de formar los pensamientos de la sociedad; insistir sobre los lineamientos militares que sirvieran para legitimar la dictadura.
Para finalizar es oportuno decir que, a pesar de las censuras y ocultamientos de la verdad, hoy con dolor y cicatrices, que marcaron la historia, podemos aclamar democráticamente la MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA.
Y repetir, con conocimiento y sin olvido NUNCA MAS.

24 de Marzo
Por Luciana Barragán

El 24 de marzo es el Día nacional de la memoria, por la verdad y la justicia. En esta fecha se conmemora a las víctimas de la última dictadura militar, autodenominada “Proceso de Reorganización Nacional”, una de las épocas más oscuras que tuvo nuestro país.
El objetivo principal de esta fecha es hacer un análisis crítico de lo ocurrido en 1976 y reflexionar sobre los hechos históricos. Por esto mismo es que año tras año luego de haber sido establecida la fecha en cuestión, en el 2002 por la ley nacional Nº 25.633, en todas las escuelas de nuestro país se muestran las consecuencias sociales, políticas y económicas de la última dictadura militar, de este modo alumnos y docentes se comprometen a defender sus derechos, que estos mismos están establecidos y vigentes en nuestra constitución nacional.
Es sumamente importante este día, para así tener presente los errores que se cometieron y las terribles consecuencias, como la desaparición forzosa de tantas personas. En sí el objetivo principal es mostrar respeto hacia las familias de las víctimas, y a su vez buscar justicia por aquellos hechos.

Memoria, Verdad y Justicia
Por María Sol Medek

El 24 de marzo es el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia donde se recuerda a los desaparecidos y fallecidos en el último golpe cívico-militar, en 1976. Las personas eran encerradas en centros clandestinos de detención, donde eran torturadas y asesinadas. Fueron realizadas persecuciones, secuestros, torturas y asesinatos a gente inocente, por motivos religiosos y políticos. Los militares pretendían, de esta forma, “eliminar” a la oposición. Fue, sin duda, una de las épocas más terribles de la historia argentina. Durante esos siete años, desaparecieron más de treinta mil personas, se produjeron apropiaciones de recién nacidos, exilios forzados, privaciones de la libertad y constantes violaciones de los derechos humanos.
Esta fecha sirve para recordar este trágico suceso que vivieron los argentinos, para apoyar a las familias que fueron destruidas y para intentar mantener la democracia. Todos los años, las plazas centrales de cada ciudad se llenan de gente marchando en contra del último golpe de Estado y conmemorando a cada uno de los familiares desaparecidos. Además, se realizan actos en las instituciones y se lo considera feriado Nacional.
Resulta aberrante como en los últimos años estas marchas se mezclaron con otros sucesos ocurridos, en los cuales también hubo desaparecidos. Se pierde el fundamento principal de la protesta por hacer política. Es incomparable, por el momento, el gobierno actual con aquellos años de tanto miedo, tristeza y horror.

Recordar también es pedir justicia
Por Valeria Villavicencio

24 de Marzo otra vez. 42 años se cumplen de aquella dictadura cívico-militar que marcó la historia de nuestro país y sin dudas la de cada uno de nosotros, como estudiantes, como ciudadanos. Por eso en la actualidad, año a año se realizan actos en todo el país donde agrupaciones de derechos humanos, estudiantiles, barriales y público en general, se reúnen para recordar los hechos ocurridos en la etapa más oscura y dramática de la historia nacional. Abuelas y madres de desaparecidos todavía buscan a sus seres más queridos.
El problema de este día es creer que es algo del pasado, algo que no merece ser revivido en el presente. Tal vez, ya haya muchas palabras escritas sobre la fecha en cuestión y es común ver en todos los espacios de expresión posibles la frase “Nunca Más” como una especie de lema. Es necesario reflexionar en el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, pensar un “Nunca Más” profundo que se siga aplicando al presente y no asumirlo como algo del pasado. Recordar es necesario para que aquella noche oscura no se repita. Es nuestra responsabilidad como ciudadanos reflexionar, no recibirlo como un feriado más, sino como recordatorio de tantos homicidios, torturas, desapariciones, persecuciones, censuras, tantas violaciones a los derechos humanos. Derechos por los que tanto lucharon y por los que hoy nosotros podemos expresarnos libremente, por eso en este día tenemos que recordar más que nunca, debemos valorar esa lucha.

Nuevo aniversario del último golpe de estado
Por Gabriel Linch

Cada 24 de marzo se conmemora el Día Nacional de la Memoria por la verdad y la justicia, y este sábado se rememorará el 42° aniversario del golpe de estado más sangriento que supo tener la historia argentina. Se produjo en 1976, y es un pasado que siempre debemos recordar y cuestionar para luchar por un “nunca más” real.
Desde un punto de vista diferente, se puede afirmar que este proceso de oscuridad vino acompañado de una ideología que buscó acabar con el modelo peronista del 45’, es decir, destruir todo un proceso en el que se le daba un lugar al desarrollo de la industria nacional, como así también a las instituciones que defendían a los trabajadores y demás medidas que se habían tomado años anteriores, con el fin de instalar el neoliberalismo en nuestro país, llevando adelante medidas que favorecían a los grande capitales y operando en contra del pueblo.
No hay que olvidarse de la historia, porque de la historia se aprende. Se debe aprender a reconocer los errores que se cometieron como país, y además servirá para hacernos comprender y valorar lo que significa la democracia y la magnitud que esa palabra implica. Democracia significa preservar a una nación de semejantes horrores, significa proteger los derechos que tenemos como personas. Es por eso que hay que honrar a todos aquellos que fueron privados de su libertad, asesinados, censurados y ni hablar de los que están desaparecidos o exiliados.
Sin lugar a dudas, su injerencia en la historia fue crucial para un cambio radical en el modelo económico del país.

Sin memoria
Por Blas Martínez

Hoy, 24 de marzo, se conmemora el Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia. La fecha coincide con el fatídico día que se produjo el golpe de Estado que iniciaría el llamado Proceso de Reorganización Nacional, la más sangrienta dictadura de la historia argentina.
Ante el reciente anuncio de que no habrá actos oficiales por el día de la memoria, cabría preguntarse tantas cosas, que, con solo enumerarlas, perderíamos demasiado tiempo. El centro de todos los interrogantes que se nos presenten será siempre el mismo: ¿Por qué el gobierno decide mantenerse al margen, justo esta fecha tan importante para una generación que vivió los, probablemente, momentos más tensos de su vida durante todo el Proceso?
Pudiendo considerar la falta de pronunciación oficial como un dedo en la llaga, por la abierta oposición de los organismos de derechos humanos a la ideología gobernante, no se ha quedado todo ahí. También se dio a conocer que Astiz, un ex capitán perteneciente a la Armada que se infiltró en las entidades de DD HH puede acceder al beneficio de la prisión domiciliaria, a pesar de que la defensa no lo ha solicitado.
Estás actitudes, ¿Podrían considerarse un “error”? Resulta muy llamativo que a tan solo unos días del 24 de marzo justamente Astiz ingrese en la lista de beneficiarios, estando condenado a cadena perpetua. A nadie se le escaparía un error así.
¿La derecha está siguiendo un plan sistemático de continuidad ideológico? Una interesante teoría a analizar mediante la comparación de los discursos, actos y lineamientos actuales e históricos.
Debemos ser capaces de pensar la realidad, de leer entre líneas, de escuchar aquello que no se dice. Cualquier lector, pensador y escucha crítico será capaz de desenmascarar la trama oculta.

24 de marzo: marcha por la Memoria, la Verdad y la Justicia.
Por Isabel López

El 24 de marzo es un día para rememorar una de las peores etapas (podría decirse la peor) de nuestro país: el Golpe de Estado de 1976. Una época en dónde los derechos humanos no tenían valor en nuestra sociedad, en donde se secuestraban, torturaban y asesinaban cantidades de personas por día. Un tiempo en el que no se podía hablar ni pensar distinto debido a la desmesurada censura que había.
El 24 de marzo es también un día para continuar luchando por los derechos de todas y todos, porque son de ustedes, y nadie debería poder quitárselos. Es un día para pedir por aquellos y aquellas que desaparecieron y para festejar a los y las que volvieron con nosotros.
Es por eso que éste 24 de marzo se realizarán a lo largo y ancho de Argentina marchas por los 30.000 desaparecidos, pero también para luchar contra el ajuste, los despidos y por los retrocesos en los derechos humanos que se han efectuado durante este gobierno. Se pedirá justicia por Santiago Maldonado, Rafael Nahuel y Facundo Ferreira, las tres víctimas de los constantes excesos policiales.
Es un llamado a la unidad, sin tomar partido, para repudiar el último golpe cívico-militar, pero también para pedirle al gobierno de turno que pare de atentar contra los derechos humanos, como lo ha hecho con los jubilados y los docentes. Es el momento para demandar y decir basta a la ley del 2x1 y basta de defender a genocidas como Miguel Etchecolatz.
El 24 de Marzo, la Argentina se debe unir para seguir luchando contra la inseguridad, por los derechos de las mujeres y de todos los ciudadanos. Pero sobre todas las cosas, es un día para luchar por un país mejor.

La función de los medios
Por Agostina Monzón

En el golpe de estado de 1976 se divulgó un comunicado donde se detallaba que, cualquier medio de comunicación que difundiera opiniones, imágenes, noticias, entre otras cosas, que pudieran desprestigiar a los militares sería reprimido.
Las fuerzas armadas querían manipular a la sociedad y ponerla a su favor, entonces eligieron hacerlo a través de los medios, que tenían mucha llegada a la gente.
Su manipulación era tanta que emplearon una oficina, dedicada plenamente a la censura. Toda nota periodística realizada tenía que ser evaluada por el gobierno para ser aprobada o censurada. En ese momento, muchos periodistas que no estaban de acuerdo con estas decisiones fueron desaparecidos a la fuerza y otros directamente se exiliaron.
Muchos medios fueron ocupados a la fuerza, justamente por las fuerzas armadas. Había tanta manipulación que, muchas transmisiones que eran en vivo se interrumpían y las que no, se editaban, lo mismo sucedían con las propagandas, la música para que no se divulgue nada que los afectara.
Es decir, los medios fueron los encargados de hacer una campaña a favor del gobierno militar, con todo esto, cumplieron el rol de desinformar a la sociedad.

Una fecha oscura en la historia Argentina
Por Rocío Arguello

El 24 de marzo se conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, por lo sucedido aquel día de 1976.
Aunque la dictadura instaurada ese año no fue la primera, sin duda ha sido la más violenta: secuestros, torturas, desapariciones, que aún hoy prevalecen en el recuerdo de cada argentino.
El sufrimiento de miles de familias se refleja en este día, marchando,  reclamando y recordando todos los años a los familiares desaparecidos y llevando como lema: memoria, verdad y justicia.
Memoria para recordar a quienes hoy no están, para que la gente no olvide y que la historia no vuelva a repetirse, buscando la Verdad y exigiendo Justica para que los responsables de este hecho atroz que aun hoy nos sigue marcando estén donde tienen que estar: cumpliendo su condena, porque no existe reconciliación posible con genocidas.
Se cumplen 42 años de un pasado que empaña la historia Argentina y hoy más que nunca salimos a la calle a levantar la voz de los 30.000 que ya no están pero que en cada uno de nosotros viven, en cada madre, en cada hijo.
Que hoy y siempre podamos decir ¡nunca más!.

A 42 años de la dictadura argentina, hoy más memoria que nunca
Por Ucci, J. Ignacio

Como respuesta a la creciente lucha popular que veía la Argentina a finales de los 60 y llegados los 70, el 24 de marzo de 1976 el poder fue usurpado por las Fuerzas Armadas del país y gobernaron ilícitamente y en pos de los intereses empresariales más poderosos, locales y extranjeros. La democracia se vio atacada por la intromisión de un gobierno de facto que persiguió, torturó, desapareció y aniquiló sistemáticamente para generar una cultura del terror que limitaba las posibilidades de la sociedad en dos decisiones: acatar cada movimiento anticonstitucional de la dictadura o morir.
Siete años le bastaron al gobierno de las Juntas Militares para convertir ese periodo en el más triste de nuestra historia, donde abundaron las violaciones de los derechos humanos. En 1883 el país recuperó la democracia y desde entonces el repudio a los crímenes de las fuerzas armadas, los regímenes totalitaristas y el abuso de los poderes del Estado se generaliza más. Gran parte de  la sociedad, tras sufrir en carne propia o muy de cerca la brutalidad de un gobierno antidemocrático y fascista recuerda permanentemente el involucramiento de las fuerzas  y se manifiesta profundamente en contra de toda violación de los derechos constitucionales. Mientras, en mayor o menor medida, los gobiernos legítimos posteriores a la dictadura la criticaron duramente e implementaron políticas al respecto. Aunque es imposible tener en cuenta que en la mayoría de los casos, el principal móvil de estas acciones no fue un interés genuino sino más bien una movida en vista de la gran necesidad del pueblo y en  los beneficios políticos que se le podría retribuir.
Después de tantos avances conseguidos por las organizaciones de Derechos Humanos en conjunto con el apoyo del pueblo argentino varias cuestiones básicas parecían resueltas y, para tranquilidad de nuestra comunidad, los grandes responsables de constituir esa época oscura habían enfrentado a la justicia y, afortunada como coherentemente, resultaron culpables. Pero hoy toda esa seguridad tiembla ante una nueva bandera política que, si bien no se la puede llamar de ninguna manera ilegítima (pues resultó ganadora de la contienda electoral justamente) atenta contra muchos de los derechos humanos y busca el consenso social promoviendo una línea ideológica muy conservadora.
Para pensar en claros ejemplos que evidencian esta postura del oficialismo no hace falta ir mucho más allá de los siguientes hechos, los cuales tuvieron mucha trascendencia. Tal vez lo más claro sea el ensañamiento con la desprestigiación del frente opositor más fuerte, el krichenrismo, y las constantes irrupciones de los miembros del poder ejecutivo actual en cuestiones que no le competen opinando sobre cómo debería proceder el poder judicial.  Clara e inseparablemente ligada a esa posición que toman se encuentra la intención de influir en la opinión publica respecto de la época de la dictadura, tratando de minimizar el accionar militar y las consecuencias, al relativizar la situación de los genocidas y buscar desprestigiar las luchas por los derechos humanos con muchos comentarios desafortunados como desviando la atención hacia el rol de las organizaciones guerrilleras de tal época.
Y, tal vez, las acciones más indignantes para parte del pueblo que aún puede ver más allá de fuertes intentos de unificar el pensamiento colectivo en un consenso hacia el accionar libre de las fuerzas de coerción del estado, son las bajadas de línea de los funcionarios del oficialismo. Reiteradas son las ocasiones donde buscan por todos los medios en comunicados y en entrevistas, o puestas en escena mediáticas, legitimar actuaciones represivas. Salta claramente a la vista que las intenciones son las de consensuar, en un gobierno legítimo, el uso de la fuerza a capricho del poder ejecutivo y sin responder ante nadie, en una clara falta contra la Constitución Nacional y fallando con su rol de proteger el bien común como también violando nuestros derechos legítimos. Por eso hoy, más que nunca, debemos repudiar cualquier situación en que un poder de nuestra república busque sacar beneficios propios en abuso de nuestros derechos. Hoy, más que nunca, tenemos que tener memoria.

Sin nombre
Por Evangelina de la Cal

Con 42 años, parece mentira que la memoria comience a fallar, pero así es. Los niños se aburren en los actos escolares, la mayoría de los adultos no concurren a las marchas o actos de la memoria. ¿Por qué? Porque no son nombrados.
En Tres Arroyos es costumbre nombrar a los 22 desaparecidos, como también es costumbre que el público, al escuchar una catarata de nombres, desconecte el cerebro y no registre siquiera dos.
Sería interesante nombrar 22 presentes en los actos, ver sus caras y las de los amigos o familiares. Dar cuenta del dolor y el cautiverio sólo con nombrarlos,  reflexionar acerca de que eso pasó de verdad.
Peor aún, en este hipotético caso, sería decirles a aquellos 22 presentes que ni siquiera 42 años van a bastar para hace justicia. Porque ella, al igual que aquellos que no registran  los nombres en los actos, se olvida.
Muchas personas tienen la suerte de no haberlo vivido de cerca y es a ellos a quien va dedicada la hipotética situación planteada anteriormente. Un ejercicio para tomar una decisión hoy.

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